Tras la marcha del Rey Juan carlos, la Reina Sofía decidió seguir adelante con una fuerza envidiable. Puede estar sin marido, pero no sola.


Hoy se cumple justo un año de la marcha del  Rey Juan Carlos hacia Abu Dabi, una «meditada decisión» que tomaba movido, según él, por «la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada» y para no perjudicar el reinado de su hijo, el Rey Felipe. En esa ecuación se desconoce si tuvo en cuenta a su esposa, la Reina Sofía, quien desde entonces reina ‘sola’ en La Zarzuela. Aunque lejos de apagarse, ella ha sabido reinventarse y continuar al pie del cañón tirando hacia adelante.

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El hecho es que todo el mundo ha normalizado una situación que en el fondo no es normal. La ausencia permanente del patriarca supone una ‘separación’ de hecho, lo que unido a las constantes revelaciones de Corinna Larsen, la ex «amiga entrañable» del monarca, dan por sentado un matrimonio roto desde hace mucho tiempo. Pero la Reina Sofía no da señales de desgaste emocional. Al menos de cara a la galería.

Tiene 82 años y toda una vida llena de experiencias de todo tipo. La procesión va por dentro. Como llegó a decir su marido, es toda una «profesional». En su educación y en su carácter va que los asuntos privados se resuelven de puertas para adentro. Ante el mundo ha impuesto su sonrisa, casi como un escudo, además de una labor pública que necesita y que le satisface. Doña Sofía no para y no quiere parar.

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Desde que el Rey Juan Carlos decidió instalarse en Abu Dabi, no hay noticias de que su esposa le haya visitado. Sí lo han hecho con cierta regularidad sus dos hijas, las Infantas Elena y Cristina, quienes sin duda le traerán novedades de vuelta. Damos por hecho que hablan por teléfono, pero todo son conjeturas. La pandemia impidió los viajes internacionales, pero Doña Sofía tampoco se ha desplazado a Emiratos ahora que podría y que cuenta con la tranquilidad de estar ya vacunada.

Fundación Reina Sofía.

En cambio, la Reina sí ha viajado para ver a su hermano menor, el antiguo rey Constantino, quien reside con su esposa en Grecia. En los últimos meses ha ido hasta en dos ocasiones. En su país natal celebró el 81 cumpleaños de su hermano… y además aprovechó para trabajar, visitar un centro de animales marinos en la isla de Lipsi, reunirse con la presidenta y el primer ministro helenos… También ha viajado para ver a su hija Cristina en Ginebra (Suiza).

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El trabajo se ha convertido en un refugio. La madre del Rey Felipe se alza como un baluarte al frente de la Fundación Reina Sofía y con compromisos activos dentro de la agenda oficial de la Familia Real. La hemos visto salir a recoger basura en las playas junto a los jóvenes voluntarios, liberar una tortuga en Mallorca y visitar los Bancos de Alimentos por toda España. Parece haber rejuvenecido.

Durante este año de ‘soledad’, su popularidad ha seguido creciendo y su figura incluso ha despertado una especie de solidaridad y comprensión. Siempre acompañada por su hermana, la princesa Irene, Doña Sofía cuenta con un círculo íntimo discreto y muy sólido. Entre ellos está el matrimonio del doctor Fruchaud, con el que se la vio el verano pasado en Mallorca en una de sus escasas salidas.

Por cierto, en una de ellas saludaba a los medios con su alianza puesta (¿acaso se la ha quitado alguna vez?), un detalle que llamó la atención interpretándose como un gesto de apoyo a su marido. Precisamente ahora la Reina Sofía ya está en la isla balear de vacaciones, junto a los Reyes y sus hijas. Aún no ha aparecido en público, pero todo se andará.