¿Qué le está pasando a Sarah Ferguson en la cara?

La duquesa de York, de 59 años, ha lucido una imagen inusual en sus últimas apariciones, casi sin maquillaje y presumiendo de arrugas.

Hace ya más de 20 años que Sarah Ferguson y el príncipe Andrés de Inglaterra se divorciaron. Y, pese a que desde entonces ya no forma parte de la familia real británica, Sarah, que conserva el título de duquesa de York, sigue siendo uno de los royals más queridos en su país. Ella siempre ha ido contracorriente y se nota. En sus últimas apariciones públicas, además, ha hecho gala de todas sus arrugas, presumiendo orgullosa de ellas, lo que ha sido muy comentado.

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10Presumiendo de arrugas

Con un maquillaje muy natural y brillo de labios. Así vimos a Sarah Ferguson a su llegada a un acto organizado por la fundación benéfica Street Child, centrado en la educación infantil en  Sierra Leona y donde la duquesa de York habló de la situación de los más pequeños del país de África Occidental. Algo que conoce de primera mano, ya que viajó a Sierra Leona este mismo mes.

9Volcada en su labor solidaria

Sarah acudió al acto acompañada por su hija menor, la princesa Beatriz, de 30 años. La joven comparte con su madre su labor solidaria y siempre está dispuesta a prestar su imagen y colaborar con este tipo de iniciativas.

8Zapatillas con mensaje

Sarah Ferguson lucía también un look sobrio. Con una sola concesión: sus zapatos con mensaje. La exnuera de la reina de Inglaterra lleva un calzado cómodo, tipo sleepers, donde se podía leer «Never explain, never complain» (que se traduciría como «Nunca des explicaciones y nunca te quejes»). Se trata de una frase del político Benjamin Disraeli, que fue primer ministro británico en el siglo XIX y que se utiliza habitualmente para referirse al carácter flemático y contenido de los británicos…

7Feliz con su nueva vida

Sarah ha hecho de esa frase su máxima. Si durante años no ha podido evitar que le afectaran los comentarios de los que era objeto, con los años ha aprendido a ignorarlos. Y el no intentar disimular sus arrugas, o incluso no caer en la tentación de pasar por el quirófano para hacerse algún retoque es buena prueba de ello. ¿Que no parece una joven de 25 años? Claro, es que está a punto de cumplir 60 y cada una de sus arrugas es un recordatorio de lo vivido.

6La royal más expresiva

Y además siempre puede decir que sus arrugas son de reir. Porque otra cosa no, pero si de algo puede presumir Sarah Ferguson es de ser la aristócrata británica más expresiva. Sus gestos y muecas son su seña de identidad , ya sea en una carrera en Ascot, en la boda de su hija Eugenia  o en un photocall.

5Todo por sus hijas

Por encima de todo, si hay algo de lo que Sarah se siente verdaderamente orgullosa es de sus dos hijas: Beatriz, que nació en agosto de 1988, y Eugenia, que nació en marzo de 1990. La menor se casó en octubre del año pasado con Jack Brooksbank, en la capilla de San Jorge.

4Una cuestión de peso

Con los años, Sarah ha dejado de preocuparse por sus arrugas. Y también por su peso. Ella, de quien algunos sectores de la prensa británica se burlaba llegando a llamarla «Duquesa de Pork», ha luchado durante años contra sus kilos, alternando épocas en las que estaba más delgada con otras de sobrepeso. Ese es un tema que ya no la afecta.

3Andrés, el amor de su vida

A pesar de que Sarah Ferguson nunca se llevó del todo bien con su cuñada, la fallecida princesa Diana, fue precisamente ella quien ejerció de celestina, organizando un encuentro de la pareja en 1985. La cosa funcionó y un año más tarde anunciaban el compromiso. Y así conocimos a la futura princesa, una pecosa pelirroja dispuesta a revolucionar la casa real británica.

2Una boda de cuento de hadas

La pareja se casó en la Abadía de Westminster, en Londres, el 23 de julio de 1986. Andrés y Sarah se convertían en ese momento en duques de York, recibiendo también los títulos de condes de Inverness y barones de Killyleagh. Sarah Ferguson se convirtió en Alteza Real, aunque perdió ese tratamiento tras su divorcio.

1Amigos para siempre

La pareja anunció su separación en 1992, aunque el divorcio no se hizo oficial hasta cuatro años más tarde. Y aunque a ambos se les ha relacionado con otras personas y han tenido parejas, lo cierto es que mantienen una gran relación y es frecuente verlos juntos en diversos actos. Durante años se especuló con una reconciiación que nunca ha llegado, pero…