La Reina Isabel II ha decidido dar carpetazo a una significativa cita oficial y personal a la que acudirían el príncipe Harry y Meghan Markle. La soberana ha hecho una maniobra para que su díscolo nieto y su esposa no tengan que viajar a Reino Unido


En 2020 los grandes acontecimientos sociales se vieron oscurecidos por la llegada de la pandemia del coronavirus. En 2021 parece que la situación mejora y se han encontrado formas alternativas para celebrar grandes galas de manera telemática, entrega de premios con galardonados en casa o incluso certámenes musicales como Eurovisión con todas las medidas de seguridad. Pese a ello, la reina Isabel II de Inglaterra ha entendido que no es momento de juntarse y por eso ha echado el cierre a uno de los eventos de obligada celebración para la familia real británica, la Trooping the Colour, en la que se da cita el clan Windsor al completo. Una cita prevista para el 12 de junio ya eliminada de la agenda oficial de Buckingham, pese a que sea entendido como la cita en la que la reina Isabel II celebra su cumpleaños, el cual tiene lugar el 21 de abril.

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Se trataba de una cita importante no solo por lo dictado por la tradición familiar, sino por el significativo hecho de que sería la excusa perfecta para ver a la familia de nuevo reunida. Un momento importante teniendo en cuenta las desavenencias que sus miembros se traen entre manos tras la salida del príncipe Harry y Meghan Markle de la familia y el negociado. Ver a los duques de Sussex compartiendo un acto con el príncipe Guillermo y Kate Middleton motiva a todos al saberse que hay tensión entre ellos. También entre el príncipe Carlos y su hijo pequeño, con el que parece que las conversaciones se han congelado hasta el punto de enfriarse su relación.

Pero si hay algo que todos querían ver es a la reina Isabel II junto a su díscolo nieto y su esposa, ver en qué lugar de la familia les coloca, qué gestos se profesan en público y cómo es el lenguaje verbal de todos y cada uno de ellos ahora que el foco mediático está puesto sobre ellos y el silencio impuesto obliga a atender a los mínimos gestos para comprender mejor la delicada situación. Algo para lo que tocará esperar, dado que no podremos verlos juntos admirando el tradicional desfile militar, mientras el resto de las miradas están puestas sobre ellos. Otra oportunidad que el coronavirus nos ha robado.