El príncipe Harry ha vuelto a cargar con dureza contra su familia, a pesar de que se creía que su relación había mejorado. Este ataque le aleja aún más de sus seres queridos, pero se desahoga al denunciar lo que ha sufrido toda su vida en silencio


El príncipe Harry ha vuelto a despacharse a gusto con la familia real británica, su propia familia, en una batalla mediática que cada vez le aleja más de una ansiada reconciliación. Si el hijo del príncipe Carlos busca acercar posiciones con los suyos, este tipo de acciones de dificulta la tarea y es que no le beneficia demasiado declaraciones tan duras como las ofrecidas una vez más a un medio de comunicación. Esta vez ha sido a través de una conversación distendida con el actor Dax Shepard, presentador del popular podcast ‘Armchair Expert’, publicada en la tarde de este jueves y que ya está causando un gran revuelo a nivel internacional.

El príncipe Harry ha dado un giro radical a su vida desde que Meghan Markle entrase en su vida, especialmente desde que se convirtiese en padre y viese cómo la historia se estaba repitiendo, ante su alarmante preocupación. Teme que suceda lo mismo que terminó con la vida de su madre, la princesa Diana de Gales. Ahora, dice, ha podido al fin “levantar la cabeza” y asegura sentirse “diferente”, porque ahora, en su nueva rutina en California, puede hacer cosas que en Reino Unido eran impensables, como “caminar sintiéndote un poco más libre”.

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El nieto díscolo de la reina Isabel II de Inglaterra le ha asestado un nuevo y duro golpe a su familia, sin tener en cuenta el dolor añadido que ha supuesto la muerte del duque de Edimburgo a los 99 años. Eso sí, él quiere reflejar constantemente lo mal que lo ha pasado al formar parte de la primera familia británica, poniendo de relieve lo que ahora puede hacer y que antes era prácticamente impensable: “Puedo llevar a Archie en la parte trasera de mi bicicleta. Nunca habría tenido la oportunidad de hacer eso en el Reino Unido”, se queja el príncipe Harry en un nuevo arrebato de sinceridad que, presumiblemente, no será bien recibido en Buckingham, la casa que antes defendía y de la que se ha nutrido personal y económicamente desde su mismo nacimiento.

El príncipe Harry eleva el tono de sus quejas

El príncipe Harry ha subido el tono de sus afirmaciones con contundencia, al llegar a asegurar que incluso sintió que se volvió “loco” a los 20 años, cuando fotos de su presencia en fiestas con sus amigos daban el salto a los medios. Unas actividades propias de jóvenes de su edad que a él le estaban vetadas, dado que su papel de representación de la corona británica se lo impedía. Ante esto, él sentencia que “no quiero este trabajo, no quiero estar aquí, no quiero estar haciendo esto, mira lo que le hizo a mi madre”, asegura que pensaba en esos difíciles años en los que sus pasos eran analizados con detalle y con grandes dosis de crítica y polémica.

El príncipe Harry se sentía atrapado en su propia vida. El palacio de Buckingham se había convertido para él en una auténtica jaula de oro: “Es una mezcla entre ‘El show de Truman’ y estar en un zoológico”, llega a asegurar el exmiembro de la Familia Real británica, que hace mención a la mítica película de Jim Carrey en la que se metía en la piel de una persona que nació en un set de rodaje, creyendo que era su propia vida, rodeado de actores y cómo su existencia se desmorona al descubrir la dura realidad.

Incluso llega a relatar cómo fue su primer encuentro con la que ahora es su esposa, Meghan Markle, con miedo a que la atención mediática echase por tierra un amor que le había devuelto la ilusión. “La primera vez que Meghan Markle y yo nos reunimos para que ella viniera y se quedara conmigo, nos encontramos en un supermercado de Londres fingiendo que no nos conocíamos”, asegura el príncipe Harry, que iba de incógnito a su cita oculto tras la solapa de una gorra de béisbol para no ser descubierto por nadie.

Pese a todo ello, el príncipe Harry asegura que la relación con su familia ha mejorado desde que se haya instalado al otro lado del charco, concretamente en California. La tensión reinante se ha relajado y ya pueden hablar sin tantos reproches, aunque los constantes ataques por su parte seguramente no estén facilitando las cosas.