El príncipe Andrés ha sido demandado oficialmente por supuestos abusos sexuales. Virginia Giuffre ha dado el paso tras años de lucha contra Epstein, el íntimo amigo del príncipe que se suicidó en prisión tras estallar el escándalo


Jeffrey Epstein decidió no afrontar las duras acusaciones que pesaban sobre él y meses antes de celebrarse el juicio por un delito de supuesto abuso de menores se quitó la vida en su celda de una prisión de alta seguridad de Nueva York. Varias mujeres dieron el importante paso de denunciarle por supuesto abuso sexual cuando aún eran menores de edad, pero tras su muerte, no dejaron de pedir justicia para tratar de subsanar el daño que este les hizo. Pero no solo sobre él pesaban tales acusaciones, sino también sobre el príncipe Andrés, quien supo salir airoso de todo este escándalo, en parte gracias a la muerte de su buen amigo. Pero ahora su suerte bien podría cambiar, después de que una de estas mujeres, concretamente Virginia Giuffre, haya presentado una denuncia directa contra el hijo de la reina Isabel II acusándole de abusos sexuales cuando aún no había cumplido la mayoría de edad.

Aunque Virginia Giuffre ya había señalado al príncipe Andrés como supuesto agresor sexual, no ha sido hasta ahora cuando ha querido sentarle frente al juez para que dé cuentas sobre lo que presuntamente hizo. Lo ha hecho tras denunciarle en el tribunal federal de Nueva York por una agresión sexual bajo la Ley de Víctimas Infantiles y donde trata de demostrar que el príncipe puso sus manos sobre ella cuando era menor, aunque él ya ha negado rotundamente las acusaciones en numerosas ocasiones. Eso sí, no lo ha hecho hasta ahora frente a un tribunal, sino tan solo a través de los medios de comunicación con la intención de frenar la polémica que amenaza con acabar con su imagen pública, desgastada ya por otras controversias.

GTRES

Ahora, Virginia Giuffre ha mandado un comunicado de prensa en el que informa a los medios del paso legal que acaba de dar contra el príncipe Andrés, a quien responsabiliza de los abusos sexuales que sufrió siendo aún menor de edad. “Estoy responsabilizando al príncipe Andrés por lo que me hizo. Hace veinte años, la riqueza, el poder, la posición y las conexiones del príncipe Andrés le permitieron abusar de una niña asustada y vulnerable sin nadie que la protegiera. Ya es hora de que rinda cuentas”, comienza a denunciar de manera pública lo que ya ha puesto en conocimiento de la justicia. “Los poderosos y ricos no están exentos de ser considerados responsables de sus acciones. Espero que otras víctimas vean que es posible no vivir en el silencio y el miedo, sino recuperar la vida al hablar y exigir justicia”, reclama Virginia Giuffre con intención de encontrar apoyos contra el hijo de la Soberana británica.

Virginia Giuffre pide contra el príncipe Andrés una indemnización por daños y perjuicios, pero no ha trascendido la cifra hasta la que se eleva su petición. Lo que sí se ha subrayado es el sufrimiento de la víctima, quien asegura que el miembro de la familia real británica era conocedor en todo momento de que ella era menor de edad cuando tuvo relaciones sexuales con ella y que le provocó una angustia emocional de manera intencionada.

Ella es la única hasta ahora que ha señalado al príncipe Andrés de ser conocedor y participante de las sesiones organizadas por Jeffrey Epstein con niñas menores de edad. Hasta una treintena de mujeres unieron esfuerzos para tumbar al magnate de los negocios y demostrar la autoría de sus derechos. La justicia aceptó los cargos y ante las pruebas decidió establecer la prisión provisional contra él, pero a la espera de juicio decidió suicidarse en prisión. Tan solo una de ellas ha dado un paso más y ha culpabilizado al príncipe Andrés de parte de estos delitos, y lo hizo desde el minuto uno, hace ya dos años, pero no ha sido hasta ahora cuando lo ha denunciado formalmente ante los tribunales federales de Nueva York.

Vídeo: BBC

Este escándalo ha hecho mucho daño a la imagen pública del príncipe Andrés, que trató de defenderse públicamente a través de una entrevista de televisión que terminó siendo un fracaso con mayúsculas. Tras las palabras que pocos creyeron, desde la casa de la reina se decidió su desplazamiento de las labores de representación de la institución, abandonar sus cargos y dar gracias por seguir siendo el duque de York, pero sin más honores. De hecho, ni tan siquiera ha cobrado protagonismo en la boda de su hija mayor, borrándole de la foto oficial del enlace, al considerarse un miembro de la familia que podría hacer daño a la casa con su mera presencia. Ahora con más motivos.