Harry y Meghan se van, pero siguen siendo los duques de Sussex. Los británicos claman contra ellos y los comparan con los odiados Eduardo y Wallis Simpson.


El anuncio por parte de Harry de Inglaterra y Meghan Markle de su retirada de la Familia Real británica ya es, oficialmente, un drama nacional. Solo hay que mirar los informativos, periódicos y revistas de Reino Unido. Todos, medios de comunicación y ciudadanos de a pie, dedican profusos artículos de información y lanzan sus opiniones al aire. Ya tienen su sentencia y es… culpables.

Las consecuencias de semejante decisión todavía están por verse en toda su amplitud, pero hay un hecho y es que este caso recuerda demasiado a otro que provocó un dolor inmenso en la familia Windsor: la ‘espantada’ del rey Eduardo VIII, quien abdicó la Corona británica en 1936 por amor a una mujer, Wallis Simpson.

Los ecos de aquel ‘affaire’ resuenan cada segundo. Hay innegables similitudes, si bien entonces se trataba de una renuncia al más alto nivel de un monarca (que obligó al padre de la actual soberana a tomar las riendas con el nombre de Jorge VI) y el príncipe Harry es ‘solo’ el sexto en la línea de sucesión al Trono. La responsabilidad no es la misma, pero en una era global el desaire ha cobrado una proporción cósmica. Los duques de Sussex han herido a todo el mundo: la primera, a la reina Isabel, a la que consideran que han apuñalado por la espalda al comunicar una decisión de tal envergadura de manera apresurada e irresponsable.

Si en el pasado hubo una archienemiga a la que culpar de todo, o casi, esa fue Wallis Simpson, una estadounidense divorciada dos veces antes de volver a casarse con el futuro duque de Windsor. Ahora todos señalan a Meghan Markle. Desde la llegada de la actriz americana a la realeza británica y su boda con Harry de Inglaterra no han dejado de generar titulares polémicos, con o sin razón. Se han dado muchas pistas que han conducido a este desenlace y queda por dilucidar su verdadero futuro papel. Si quedarán en el ‘exilio’ como Eduardo y Wallis viviendo en París, alejados del resto de la familia, pero al fin y al cabo manteniendo un estatus ‘royal’ a cargo de la monarquía. O si de verdad lograrán ser independientes y ser honestos. Los peores demonios han resucitado y sobrevuelan por el palacio de Buckingham