Día triste para la familia real británica, pero especialmente para la Reina Isabel II de Inglaterra, que acaba de perder a un buen amigo. Este martes se ha informado de la muerte del capitán Tom Moore, un veterano de guerra que atesoraba un vínculo especial y cercano con la familia Windsor. Los 100 años que tenía hacían presagiar que el final estaba cerca, pero ha sido por culpa del coronavirus que todo se ha precipitado de manera dramática, truncando los sueños del veterano militar, como uno muy simpático y que evidencia su fuerte espíritu bromista que él mismo contaba, que quería apostar a que llegaría a los 103 años, pero que ninguna casa de apuestas se lo aceptaba. Hubiese ganado si el coronavirus no se hubiese entrometido, aunque ahora a la familia real británica le toca llorar por lo que ha perdido tras su muerte.

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Hace tan solo unos días, el capitán Tom Moore informaba que había resultado contagiado del coronavirus. Parecía que todo iba bien a pesar de que la enfermedad que preocupa a todos había llegado a su hogar. Su situación era estable y nada hacía pensar que su cuadro médico fuese a empeorar, motivo por el cual decidieron no llevarlo al hospital en un primer momento, guardando cuarentena y llevando un seguimiento de su estado de manera telemática. Después su estado empeoró y su familia entendió que había llegado el momento de llevarlo a un centro médico ante los problemas respiratorios que presentaba. Unas dificultades que al final no ha podido superar provocándole la muerte.

Foto: Gtres

Han sido sus propias hijas las que han dado a conocer la fatal noticia de la muerte del capitán Tom Moore, íntimo amigo de la reina Isabel II y con estrechos lazos con la corona. Tanto es así, que la soberana no ha tardado en compartir su pesar con la familia y darle un mensaje de apoyo y empatía en tan duros momentos, destacando la importancia de su padre en su vida, subrayando que ha sido considerado un héroe en los primeros meses de la pandemia que finalmente han terminado por vencerle: “Su Majestad disfrutó mucho de conocer al capitán Tom Moore y su familia en Windsor el año pasado. Sus pensamientos y los de la familia real están con ellos” decían desde palacio bajo el mandato de Isabel II.

El 2020 ha sido especialmente duro para todos y para protegerse de la pandemia del coronavirus, la reina Isabel II midió con detalle sus apariciones públicas, limitándose tan solo a las más importantes. Una de ellas fue precisamente para darle las gracias públicamente al capitán Tom Moore el pasado 17 de julio en un acto íntimo, al aire libre, con todas las medidas de seguridad e higiene que marca el nuevo orden y dejando a un lado las estrictas tradiciones de palacio.

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Un despliegue de medios con el único fin de homenajear a este veterano de guerra por recaudar fondos los primeros meses de la pandemia para la investigación del virus y ayudar a los más necesitados a plantarle cara a la crisis sanitaria y económica. Se propuso recaudar un millón de libras y en pocos días llegó a sumar 32 millones, una proeza que debía ser tenida en cuenta y más por el gran esfuerzo realizado por el veterano de 100 años. Por ello fue reconocido como caballero por la reina y tuvo su reconocimiento también por parte del Gobierno, lo que le llenó de orgullo, como así se le vio en tan importante día.