El viaje del príncipe Guillermo y Kate Middleton a Gales ha sido todo un éxito, que revela la nueva estrategia de Buckingham: más protagonismo para la duquesa.


El príncipe GuillermoKate Middleton han llevado a cabo un viaje oficial a Gales coincidiendo con el día de San David, su patrón. Desde su llegada no han dejado de hacer guiños al país, empezando por vestir ambos a juego en verde, uno de los colores nacionales. Los duques de Cambridge se han dado un auténtico baño de masas en su visita, pero particularmente ella. Según revela la prensa británica, existe una nueva y clara estrategia: dar más ‘power’ a Kate y reforzar su presencia en solitario para convertirla en una especie de Diana de Gales.

Salvando las distancias, claro está. A nadie se le ocurre pisar el terreno de la que fuera considerada la ‘princesa del pueblo’. Pero el tiempo ha pasado (nada menos que casi 25 años desde su muerte en un accidente de tráfico en París) y aunque su recuerdo sigue muy vivo, todo ha cambiado. Incluso su antaño archienemiga, Camilla de Cornualles, ya ha sido ‘nombrada’ por la reina Isabel como la futura reina consorte…

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El príncipe Guillermo, al igual que el príncipe Harry, defiende el importante legado de su madre, pero hay que mirar al futuro. Y en Buckingham saben muy bien el valor que ambos representan para la Corona. El heredero príncipe Carlos tiene 73 años y, por lógica, su recorrido a priori como futuro monarca no será tan amplio.

Así que los ojos se posan más en su hijo, que ocupa actualmente el segundo puesto en la línea de sucesión al trono. El joven ha formado una familia ideal, con tres hijos preciosos y una esposa que ha colmado todas las expectativas.

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Kate Middleton era ajena a la realeza y a la aristocracia, pero al igual que la mayoría de consortes de nuestra época (Letizia de España, Mary de Dinamarca, Máxima de Holanda…), está demostrando que no fue una elección equivocada por no pertenecer a este mundo desde la cuna.

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Según publica el diario The Daily Mail, «Kate está lista para volar en solitario». Desde palacio se habría trazado una nueva hoja de ruta para ella, cumpliendo cada vez con más compromisos como protagonista absoluta, sin la compañía del príncipe Guillermo, tanto dentro de Reino Unido como fuera de sus fronteras. De hecho, la primera gran misión la realizó hace una semana en su viaje a Dinamarca. Todo un éxito (donde nos dejó la llamativa imagen tirándose por un tobogán) que apuntala a Kate como la mejor escudera de la reina Isabel.

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La duquesa de Cambridge será la mujer más importante dentro de la Familia Real británica, después de la soberana. Ni siquiera Camilla tendrá su mismo poder, por mucho que sea la esposa del heredero.

Reproducirían un poco el modelo de Carlos y Diana durante su vida oficial, de manera que durante un viaje al extranjero, Kate podría llevar a cabo actividades al margen de su esposo. Aunque muchos advierten de los celos de Carlos cuando las cámaras se ocupaban casi en exclusiva de su mujer, haciéndole sombra, también ponen de relevancia que Guillermo es un hombre bastante más seguro que su padre. Y la mayor diferencia es que su matrimonio es fuerte.

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Kate, de 40 años, se ha curtido sobradamente durante sus más de diez años de matrimonio con Guillermo de Inglaterra. Está formada y tiene grandes habilidades sociales. Es empática, cercana, simpática, dulce y sonriente… Un encanto que ha conquistado a los británicos, que poco más o menos que la consideran ‘perfecta’, pero sin remilgos.

Nadie duda de su genuina naturalidad y valoran su trabajo fomentando múltiples causas, sociales y artísticas, con las que proyecta la mejor imagen de la familia Windsor. Tan golpeada desde varios frentes (incluido el escándalo del príncipe Andrés por abusos sexuales).

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Kate Middleton tiene en su suegra, Diana de Gales, un gran ejemplo a seguir. Nunca lo ha ocultado y, simbólicamente, no se separa nunca de su anillo de compromiso de zafiros, que en su día perteneció a la princesa. Pero su gran baza es que ha conseguido elevarse por encima de su sombra y presumir de un estilo propio que todos adoran.

Esta última visita a Gales ha supuesto un nuevo despliegue. La hemos visto con las cabritas en una granja, cocinar tortitas, plantar un árbol, jugar al billar y, sobre todo, acercarse al pueblo. No es que ella sea la ‘nueva Lady Di’, porque ella ya es simplemente Kate.