La Reina Letizia deslumbra en el premio periodístico Francisco Cerecedo con un estilismo nuevo de arriba a abajo de clara inspiración oriental. ¡Su peinado triunfa!


Los Reyes Felipe y Letizia han presidido, un año más, la entrega del premio de periodismo Francisco Cerecedo, cuya 36ª edición ha tenido lugar en el hotel Palace de Madrid. Una cita en la que la Reina se reencuentra con su antigua profesión y para la que suele dejarnos alguna que otra sorpresa en su estilismo. La de esta noche lo es, ¡y cómo! Para empezar por el peinado, lo más llamativo. La primera impresión nos ha hecho abrir los ojos en modo shock. Luego nos hemos tranquilizado. Un falso corte de pelo ha tenido la culpa de todo. Pero a la vez nos alegra, porque tenemos mucho que comentar.

El año pasado se presentó con un vestido negro, con detalle lateral en blanco, de Carolina Herrera. Era por debajo de la rodilla, de manga corta y con un pronunciado escote a pico, que acentuaba su lado más sexy. Esta vez ha optado por otro vestido… y hemos de decir que es espectacular. Y de firma nueva en su vestidor e internacional. Pasen y vean…

Este galardón lo concede la Asociación de Periodistas Europeos para distinguir a profesionales o trabajos periodísticos, escritos, radiados o televisados, que destaquen por su talento, originalidad, capacidad de transgredir las presiones e influencias de los poderes y por su impulso a la libertad de expresión. Este año ha ido a parar al escritor y columnista Javier Cercas, según el criterio de un jurado presidido por Ana Pastor, vicepresidenta del Congreso de los Diputados, junto a un plantel de conocidos periodistas, entre ellos Rubén Amón, premiado la edición anterior.

En este caso han valorado su capacidad para «abordar temas políticos desde aristas complejas», por su «inusitada habilidad para captar la acústica emocional de realidades sociales controvertidas» y por hacerlo «de una forma valiente y comprometida, cultivando su propia voz y dejando siempre un espacio para la reflexión». El galardón está dotado con 24.000 euros y una medalla modelada por el escultor Julio López Hernández.