La joven ha recordado en ‘Supervivientes 2020’ que sigue deseando un acercamiento con su madre, pero el conflicto ha minado sus fuerzas. «Estoy cansada de guerras».


Una vez más, Rocío Flores ha hablado desde las playas de Honduras del distanciamiento con su madre, Rocío Carrasco. Al igual que Ana María Aldón y Elena, la joven ha cruzado el ‘puente de las emociones’ en los Cayos Cochinos. Y allí ha expresado el sentimiento de culpa que siente por no haber podido lograr estar cerca de su progenitora.

«Hay algo que me culpabilizado cada vez que me levanto y es no haber podido estar con mi hermano cuando más me necesitaba, no haber podido estar con él», aseguraba. «No hay mayor dolor que ese y luego también me culpabilizo mucho cuando era muy pequeña y me tenía que hacer hacer responsable de muchas cosas que por edad me correspondían«.

«No supe estar a la altura como hija»

«Intentas que haya un punto de inflexión por el que viene detrás mío y no lo consigues. Era la impotencia de decir: no puedo cambiarlo, no puedo hacer nada porque haya conexión entre ellos y poder ayudar al pequeño». Así explicaba la joven un parte de su historia de su madre que aún sigue sin desvelar: el porqué de unas diferencias que las ha llevado a estar siete años sin estar en contacto.

«Me arrepiento de muchas cosas, de los distanciamientos y de cuestionar muchas cosas constantemente», añadía. «Le pediría perdón a mi hermano por no haber estado cuando debería de haber estado y a mi padre porque quizás en la etapa más dura que hemos vivido en casa no supe estar a la altura como hija. Yo también soy muy cabezota y el enfadarme con él sin decirle un papá te quiero eres lo mejor que tengo».

«Siempre pienso más en los míos que en mí misma»

«Probablemente me tenga que perdonar por un montón de cosas. Siempre pienso más en los míos que en mí misma. Pero cuando tengo que pedir perdón lo hago, no me cuesta», admitía.

Al hablar de su madre, Rocío recordaba que «el tiempo se ha ido y el tiempo no vuelve». Y agradecía el papel que Olga Moreno, la mujer de su padre, ha desempeñado en su vida. «Doy gracias de que tengo a Olga, que es como si fuese mi segunda madre. Pero siempre falta…».

«Quiero que las cosas se solucionen»

Carlos Sobera le preguntaba si deseaba volver a ver a su progenitora. «Echo de menos a mi madre, es lógico, sobre todo cuando he pasado la mayor parte de mi vida sin ella. Claro que deseo el acercamiento. Por mi parte ese acercamiento lo he intentado y lo deseo. Y por mi hermano David también», respondía. Y dejaba claro que ella ha puesto todo de su parte para lograr estrechar lazos con su madre. «He intentado dar todo por mi familia y mirar por el bien de todos. Es tan sencillo como levantar el teléfono, pero estoy en un punto en que ya me pesa demasiado esto. Tengo muchas cosas dentro y no quiero hacer daño. Estoy cansada de guerras. Quiero tranquilidad y que las cosas se solucionen».

«¿Algo le impide a tu madre levantar el teléfono o alguien se lo impide hacer?», preguntaba el presentador de ‘Supervivientes: Tierra de nadie’. «Sí, lo pienso. Lo sabes tan bien tú como yo como todo el mundo», sin querer pronunciar explícitamente el nombre de Fidel Albiac.

«Me falta la otra parte»

Rocío lleva mal «llevar tantísimos años sin tener relación con ella, el fracaso absoluto en cada intento. El ver la relación que pueden tener mis amigas con sus madres es doloroso porque el tiempo se ha ido. Eso duele mucho. Tener un problema y saber que tienes a tu padre, pero saber que te falta la otra parte», recordaba, entre lágrimas.

Antes de terminar su ‘puente de las emociones’, la nieta de ‘la más grande’ señalaba, sincera: «Somos mayores y sabemos lo que hacemos, y quizás no es se trata de ‘te tengo que perdonar por no haber estado o por no estar’. Hoy echo de menos que estés. Me falta esa parte».