El colaborador de ‘Sábado deluxe’ ha rememorado las noches de desenfreno con Ángel Cristo, el padre de Sofía Cristo.


El pasado mes de enero, Kiko Matamoros se abría en canal y concedía su entrevista más sincera y desgarradora frente a Jorge Javier Vázquez en ‘Domingo deluxe’. El colaborador de televisión reconocía públicamente cómo había sido su bajada a los infiernos y su adicción a las drogas. Con el tiempo, el exmarido de Makoke ha reconocido que se arrepiente de haber compartido con la audiencia su duro testimonio puesto que le ha traído muchas consecuencias.

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A raíz de la visita de Sofía Cristo al programa de Telecinco, Kiko Matamoros ha reconocido que se arrepiente de haber narrado públicamente que es adicto a la cocaína desde que tenía 15 años. El colaborador de ‘Sálvame’ insistía que desde entonces recibe un sinfín de mensajes hirientes y que las consecuencias de sus palabras han sido demasiada duras.

De la misma forma, el padre de Anita Matamoros ha hecho hincapié en que su discurso no estuvo acertado y recalca lo peligrosas que son las adicciones. «No quiero que parezca que no pasa nada por consumir, en España mueren al año 700 personas por sobredosis, más las personas que mueren por otras cosas pero con el daño de la droga en sus cuerpos», comentaba.

Por otra parte, Kiko Matamoros echaba la vista atrás y rememoraba sus días con Ángel Cristo, la persona con la que más droga ha consumido. «Yo solía consumir cuando salía de fiesta, pero con Ángel y los que decían ser sus amigos pasábamos varios días sin parar, yo eso no lo había vivido nunca por aquel entonces. Él sacaba lo suyo y de allí consumían todos, se aprovechaban mucho de él», asevera.  Asimismo, el novio de Marta López Álamo ha insistido en que, aunque consume con cierta regularidad, no considera que tenga un problema grave: «Yo puedo tener dos gramos de cocaína en el bolsillo y estar días sin tocarlo«.

Así confesó su problema con las drogas

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«¿Crees que Makoke esperaba que a causa de tus excesos morirías pronto y se quedaría con todo el patrimonio?», era la pregunta que formulaba Jorge Javier Vázquez y que provocaba que Kiko Matamoros hiciera una de las confesiones más duras de su vida. «Soy cocainómano desde los 15 años. No he tenido un problema grave con esa adicción porque depende de muchas circunstancias, no he dejado de consumir porque al final lo eres para toda la vida», relataba. El colaborador de ‘Sálvame’ explica que su consumo bajó al comenzar su relación con la madre de sus cuatro hijos puesto que ella no era consumidora. En cambio, no dudaba en afirmar con rotundidad que la época en la que era consumidor habitual fue durante su relación con Makoke.

«Como consecuencia de eso sucedieron episodios desagradables, otros complicados desde el punto de vista legal y llegó a condicionar mis relaciones sexuales. Al final de mi relación viví unas situaciones en las me producía cierto rechazo. Cuando se quedó embarazada de mi hija estuve casi un año sin consumir, hice un esfuerzo que no fue heroico. Tenía mucha ilusión por ver a mi hija sana y feliz toda su vida, dejé de fumar e intenté cuidarme mucho», rememora. Tras separarse de Makoke, Kiko Matamoros reconoce que vivió varios episodios sórdidos y que estuvo varios meses consumiendo como lo hacía cuando tenía 20 años. «Una fuente de evasión«, comenta. No obstante, llegó Marta López Álamo a su vida y con ella bajó su consumo, pero no desapareció.

«Ella es anti todo esto. En alguna ocasión he consumido pero no he compartido con lo cual me he visto en una situación un tanto ridícula porque si quieres estar con tu pareja tenéis que estar los dos en la misma onda. De vez en cuando vienen amigos a casa, ella mira para otro lado y se cabrea. Esa es la vida», asevera. También se ha mostrado muy claro a la hora de responder si cuando estaba casado con Makoke solo consumía él en casa: «Ella conmigo no aprendió. Cuando tuve la primera crisis con ella, utilicé la droga para evadirme y para sufrir lo menos posible. Pero no por ella porque al final tienes muchas posibilidades de encontrar a un compañero de vida».