Marc Jacobs nació el 9 de abril de 1963 en la ciudad de Nueva York. Muy pronto tuvo que hacer frente a uno de los episodios más trágicos de su vida, ya que su padre fallecería de una colitis ulcerosa cuando Marc apenas contaba con 7 años.


Este hecho no solo supuso que se mudara a vivir con su abuela, sino que también marcó toda su infancia y adolescencia. 

La infancia y la adolescencia

Según el propio Jacobs, su madre no supo llevar bien la muerte de su marido y se embarcó en una vida de muchos altibajos. Sin ir más lejos, desde entonces encadenó una serie de matrimonios fallidos que causaron muchos y graves trastornos a la familia. Con cada nuevo matrimonio, tanto Marc como sus hermanos se veían obligados a trasladarse a un nuevo hogar, recorriendo lugares como New Jersey, Long Island o el Bronx. 

Este ir y venir de una ciudad a otra disgustaba enormemente a Marc, por lo que tomó la decisión, siendo aún un adolescente, de irse a vivir con su abuela paterna al Upper West Side de Manhattan. Una época en la que se sintió feliz y en la que forjó una relación muy cercana con su abuela. 

Marc Jacobs vivió una adolescencia llena de libertad. Su abuela tenía un carácter muy abierto para la época y era una persona emocionalmente muy estable. Nunca le prohibió nada al joven Marc, una actitud que el propio diseñador señala como fundamental a la hora de saber tomar las decisiones más importantes en su vida. 

Sus primeros pasos en el mundo de la moda

Sin embargo, a pesar de todas estas libertades Marc tuvo claro desde un primer momento que su sueño era convertirse en un diseñador importante en todo el mundo. A los 15 años, comenzó a asistir a la High School of Art and Design. Además, una vez acabadas las clases en la escuela trabajaba en la boutique de lujo Charivari.

Los propietarios de la tienda pronto vieron que aquel joven tenía un enorme talento. Así que pronto, a su trabajo habitual de vestir maniquíes, le permitieron también diseñar vestidos para la tienda. Este trabajo le supuso a Marc la oportunidad de conseguir un puesto en la prestigiosa Parsons School of Design. Una escuela en la que se destacó de sus compañeros de clase al ganar los premios Perry Ellis Gold Thimble y el Estudiante del Año en su graduación de 1984. 

Un talento emergente

Justo después de graduarse, con solo 21 años, diseñó su primera colección. Ese mismo año, participó en el diseño de muchos de los trajes y vestidos que pudimos ver en películas tan famosas del momento como Amadeus o Purple Rain. En 1987 se convertía en el diseñador más joven en ganar el premio Perry Ellis del Consejo de Diseñadores de Moda de América. 

Poco después, Jacobs asumía el cargo de diseñador de ropa femenina para la firma Perry Ellis. Fue trabajando aquí donde ganaría en 1992 el premio al Diseñador de Ropa de Mujer del Año, un galardón que volvería a conseguir en 1997. Sin embargo, en 1993 Marc abandonó la firma una vez que Perry Ellis no quedara muy conforme con una colección grunge de Marc que fue todo un éxito de crítica.

Con el respaldo eso sí de sus antiguos jefes, Marc inició su propio proyecto con su socio comercial Robert Duffy. La firma Marc Jacobs pronto demostró que sería una marca de éxito. 

Director creativo de Louis Vuitton en París

En 1997, Jacobs fue nombrado director creativo de Louis Vuitton en París. Un trabajo que suponía todo un triunfo profesional para alguien que solo contaba con 34 años. Sin embargo, también traía consigo nuevas exigencias y presiones que dieron un vuelco en la vida de Marc.

El intenso ritmo de vida que suponía trabajar para Louis Vuitton le llevó a coquetear con las drogas y a verse envuelto por la noche parisina. Los episodios de cocaína, heroína y alcohol de Marc Jacobs comenzaron a salir a la luz pública. Años más tarde, el propio Marc confirmaba sus problemas de adicción. Llegó a decir que bebía para sentirse el más inteligente y divertido de las fiestas. 

Gracias a la ayuda de buenos amigos, como la modelo Naomi Campbell o la editora de Vogue, Anna Wintour, Jacobs ingresó en 1999 en un centro de rehabilitación. 

Una época de distinciones y de buenas noticias

Una vez superadas sus adicciones, Marc volvió al trabajo para seguir relanzando tanto la línea de Louis Vuitton como la suya propia. Desde entonces, sus tres colecciones (dos para adultos y una para niños), se venden en docenas de boutiques Marc Jacobs de todo el mundo. Además, también ha lanzado al mercado una serie de fragancias y accesorios. 

El Consejo de Diseñadores de Moda de América lo ha nombrado Diseñador del Año en Ropa de Hombre en 2002 y Diseñador del Año de Accesorios en 1998, 1999, 2003 y 2005. 

En enero del 2010, Jacobs contraía matrimonio con su novio Lorenzo Martone, un ejecutivo y relaciones públicas brasileño. El enlace tuvo lugar en la casa de un amigo en San Bartolomé (Antillas Francesas). Ese mismo año, la revista Time lo mencionó en su edición especial como una de las 100 personas más influyentes en todo el mundo

Dos años después, en 2012, la Revista Out lo situó en el puesto número 14 de entre los 50 hombres y mujeres homosexuales más influyentes de América. 

Décadas después de ser considerado un talento emergente, Marc Jacobs sigue siendo uno de los diseñadores de moda más sorprendentes de todo el mundo. Sus seguidores lo idolatran y aseguran que sus desfiles y colecciones no dejan nunca indiferente a nadie. Ya sucedió, precisamente, en sus primeros trabajos con la firma Perry Ellis. 

Aquel niño que sufrió con solo 7 años la trágica muerte de su padre y que vivió de un lugar a otro tras los pasos de los fracasos sentimentales de su madre, es hoy uno de los diseñadores de moda más famosos en todo el mundo.