Carolina de Mónaco, que en enero cumplió los 64 años, ha reaparecido ante las cámaras radiante y estupenda, con el pelo plateado y un look de lo más ideal.


Llevábamos meses (casi años) sin ver a Carolina de Mónaco. Concretamente desde el pasado 19 de noviembre de 2020, con motivo del Día Nacional de Mónaco. En aquella aparición ya nos percatamos de que la princesa había comenzado a abrazar su edad y, lejos de llenarse el cabello de tintes innecesarios, posó ante las cámaras con la melena repleta de mechones plateados. Por aquel entonces nosotras aplaudimos su elección. Sin embargo, era aún pronto para conocer si la decisión de la monegasca era firme e irreversible o, si por el contrario, era un imagen puntual que pronto cambiaría poniéndose en las manos de su peluquero de confianza. Dudas que hoy por fin hemos despejado después de verla entregar junto a su hija, Carlota Casiraghi, los premios del Concurso Hípico de Monte Carlo; donde se ha dejado ver con una media melena totalmente blanca, confirmando que este nuevo aspecto físico es definitivo. ¡Y que le sienta de maravilla!

Carolina de Mónaco, elegancia y glamour ahora con el pelo plateado

La hija de Grace Kelly ha vuelto a demostrar, con elegancia y sofisticación, que ella es la más distinguida heredera de su madre. A sus 64 años, Carolina de Mónaco ha entendido que la edad es un grado y que ella, como el buen vino, mejora con el paso del tiempo. Y su nueva melena plateada es el mejor ejemplo de ello. Ella no teme envejecer y, si en su rostro no hay marca de cirugías ni tratamientos agresivos, en su pelo ahora tampoco hay rastro de tintes ni coloraciones. La princesa monegasca ha decidido hacer de la naturalidad el mayor símbolo de elegancia y, sin duda, lo ha conseguido. No hay más que verla en su última aparición pública junto a su hija, Carlota Casiraghi (la primera después de más de un año) para darse cuenta.

Carlota Casiraghi, digna heredera de su madre enfundada en Chanel

Si Carolina de Mónaco ha heredado el glamour de Grace Kelly, Carlota Casiraghi ha querido hacer lo propio y ha continuado con la elegancia de la saga Grimaldi en todo su esplendor. Y su último look lo deja claro. Siempre al lado de su madre, quien ha llevado un elegante mono blanco de corte wrap con unas sandalias de tacón plateadas y varios collares; la princesa filósofa ha sorprendido en la entrega de premios del Concurso Hípico de Monte Carlo con un entallado vestido mini de Chanel en blanco y negro y unas sandalias prácticamente planas de color negro. Un diseño discreto que ofrecía todo el protagonismo a madre, que ha brillado más que nunca.