Ocho años después de tener que decir adiós con tristeza a la duquesa de Alba, su legado continúa generando un gran interés y, también, muchos millones de euros. Al menos así se desprende después de conocerse de que una de sus joyas más icónicas de su joyero personal ha sido puesto a la venta en Estados Unidos y el montante que se pide por ella es desorbitado. Se trata de una diadema rusa de diamantes de estilo kokoshnik que pertenecía a la Casa de Alba, pero que ahora busca un nuevo dueño. Aunque este debe tener en su cuenta corriente la nada desdeñable cifra de 2,5 millones de euros, lo que da una pista de lo espectacular de la exclusiva pieza del que sus herederos han querido desprenderse.

Los propietarios actuales de la diadema son los responsables de la joyería M. S. Rau Jewels, quienes teniendo en cuenta su reputada anterior dueña y el importante valor histórico de la pieza han decidido cifrar la venta en 2.500.000 euros. Dicha importancia la explica el experto en joyas Pablo Milsteins, que al diario ’20 minutos’ ha detallado que «la pieza en sí era una parte importante del joyero de la anterior duquesa, hoy totalmente desmembrado. Según Cayetana de Alba, esta diadema pertenecía a la casa de Hijar, de la cual descendía su madre. Muy en la tónica de las joyas de principios del siglo XX, en la cual primaba el volumen y en muchos casos piedras de poca entidad, logrando un efecto imponente sin llegar a ser costoso«.

Con ello, este experto en joyería quiere dejar claro que quizá los 2,5 millones de euros que piden por la diadema de la duquesa de Alba se hayan inflado, debido a que no tendría tanto valor material, como sí lo tiene en su vertiente histórica. «Es muy difícil que una pieza de estas características alcance esa cantidad», pese a que haya formado parte del joyero personal de Cayetana Fitz James Stuart. Por ello, cree que será difícil que un amante en la materia esté dispuesto a pagar dicha cuantía por una pieza que no alcanza una categoría tan elevada, más allá de a quién perteneció.

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Foto: Gtres

Pese a todo, el diseño de esta diadema es espectacular con un diseño geométrico en el que «los diamante de talla antigua y brillante que la componen se alternan en dos diferentes estilos de engaste» y dos semicírculos que «se unen en un solitario de interesante tamaño». Una alhaja que la duquesa de Alba ha tenido oportunidad de lucir en diversas ocasiones en sus apariciones públicas más regias y que incluso han llevado sus nueras, a petición propia, el día que se casaban con sus hijos. Así lo hizo María de Hohenlohe, aunque según se cuenta ella no parecía estar muy por la labor. También la llevó en su gran día para dar el ‘sí quiero’ Matilde Solís, pero no pasó por el aro María Eugenia Fernández de Castro, que optó por romper la tradición al tratarse de una boda más íntima en el que lució vestido de corto y una joya de tal calibre -no tanto por su valor, como por su apariencia- quizá desentonaria.