La actriz nos cuenta el infierno que ha vivido estos últimos meses, debido a sus ansiedades, cómo está su corazón tras más de diez años con su chico y si le gustaría volver a la televisión


Inmersa de pleno en el teatro desde hace varios años, Teté Delgado (55), a quien vemos ahora  en el madrileño Teatro Amaya con Sé infiel y no mires con quién, junto a Josema Yuste, nos abre las puertas de su casa, para ofrecernos una entrevista a corazón abierto, donde no se deja nada en el tintero. La actriz nos cuenta el infierno que ha vivido estos últimos meses, debido a sus ansiedades, cómo está su corazón tras más de diez años con su chico, el actor Anxo Carbajal, y si le gustaría volver a la televisión.

¿Qué tal has pasado estos últimos meses?
Pues me ha pasado una cosa que creo le ha pasado a más gente: estaba más tranquila en el confinamiento domiciliario que con esta nueva normalidad, en la que no sabes lo que puedes o no hacer.

Cuando regresaste a Madrid comentaste que huías de la gente, ¿sigues con esa fobia?
Sigo huyendo. Yo vivo en un medio semirural, donde apenas hay personas y puedes ir sin mascarilla y, de repente, regresar aquí y ver tanta gente, pues asombra. Nos han inculcado tantísima responsabilidad en el trabajo que ando escapándome de la gente en la calle continuamente.

¿Dónde estuviste?
En Galicia, con mi novio. El jueves 12 de marzo cerraron el teatro y el viernes cogí cuatro cosas y me fui del piso que en ese momento tenía alquilado. Hacía mucho tiempo que no pasaba una temporada larga allí, así que me dediqué a cuidar el jardín, hacer ejercicio… Todo coincidió con un análisis de sangre que me hizo cambiar la alimentación, me estaba quitando las pastillas, haciendo terapia… La pandemia para mí fue un espacio de curación. Me hice un pequeño mundo en casa y aproveché para mejorar y estar tranquila. Después vino el desconcierto.

Hablas de tratamientos, pastillas, ¿tan mal estabas?Sí, yo llevaba arrastrando ansiedad desde hace ya tiempo y no terminaba de ponerme bien. Pero encontré a la psicóloga que necesitaba y a partir de ahí, todo fue bien.

Luis Miguel González

Y todo esto, ¿por qué?
No fue algo concreto, sino por cómo me tomo yo la vida y por la vida que me ha tocado. Sobre todo, por cómo afronto yo las cosas.

Das una imagen de una mujer tan divertida y alegre, que choca un poco esto que me estás contando.
Cuando toda esa energía va para abajo, cae con la misma intensidad. Todos tenemos que aceptar que tenemos esa dualidad. Yo por un lado soy muy fuerte pero, por otro, muy débil. Últimamente lloro por cualquier tontería, hasta cuando me despido de mi gato. Pero mira, lloro y se me pasa. Antes me quedaba incrustada en el sufrimiento y era todo un horror, porque no sabía salir. Ahora eso ya no me pasa. Mi terapeuta me ha enseñado que las emociones se pueden controlarse y estoy aprendiendo a hacerlo.

¿Eres feliz?
A ratos. Ahora reconozco, que después de todo este trabajo que he hecho, ya no me apetece ir deprisa a todas partes. Es que, si no, me disperso. He iniciado el camino para conocerme mejor y ser más feliz yo y la gente que me rodea. Ahora ya sé lo que me pasa, según que cosas, y sé lo que me duele y por qué. Es un proceso que no acaba jamás. Pretendo ser cada día más feliz, pero vamos con calma.

Luis Miguel González

El confinamiento lo pasaste en Galicia, pero nos recibes en una buhardilla, en pleno corazón de Madrid.
Es maravillosa. Cuando volví a Madrid, me dije que lo que necesitaba era una casa con luz. Y apareció esta como caída del cielo, de un amigo de amigos y estoy muy contenta.

En lo profesional también tienes que estar contenta, porque regresas a los escenarios tras este parón por la Covid.
Estoy muy ilusionada con esta vuelta. Y le quiero decir a la gente es que el miedo es muy libre, pero que sepan que el teatro es una zona segura.

Eres una artista polifacética, pero ¿en qué medio te sientes más feliz?
A esta pregunta siempre contesto que somos contadores de historias. A mí dame una buena historia, unos buenos compañeros, una buena dirección y estoy ahí contenta. Últimamente tiro mucho más por el teatro, pero no porque tire yo, sino porque teatro llama a teatro, tele tira a tele… También estoy con Los Ciclones, mi banda de rock, ahora un poquito parados claro, por motivos obvios, pero seguimos ahí.

¿Pero echas de menos la televisión?
A ver, es que a mí la televisión como medio me encanta y me gusta muchísimo. Echo de menos trabajar y colaborar en la tele.

Teté, cuéntanos, ¿con qué proyecto te gustaría regresar a televisión?
Pues con un programa de noche, pero muy loco, muy atrevido, con música en directo. Un late show por todo lo alto. Me gustaría hacer miles de cosas en el programa: llevarlo, comentarlo, actuar, bailar… ¡Ay me está encantando la idea! ¡Quiero un programa gamberro!

Y cambiando de tercio, ¿Qué tal le va a Teté en el amor?
Pues mi corazón por fin está tranquilo, después de 10 años con mi chico, Anxo. Vivo con él en nuestra casita de Galicia, con nuestro gato y somos muy felices.

¿Y qué crees que tiene Anxo que no hayas encontrado en tus anteriores parejas?
Paciencia, sobre todo. Y tiene también que, cuando lo vi, me enamoré y se acabó. Nosotros nos conocimos rodando una serie para la Televisión de Galicia. Él estaba vestido de uniforme con tricornio, y me fijé en él, cosa que no entiendo, porque no me gustan los uniformes para nada. Pero fue solo verlo me dediqué al acoso y derribo, hasta que al final aceptó.

¿Y después de diez años no tenéis planes de boda?
No me ilusiona mucho la idea, la verdad. Él es una persona divorciada…  y si alguna vez nos casamos será para montar una fiesta muy gorda. En principio lo que quiero es despertarme y que siga ahí, ¿sabes? Hay días que se va al cuarto de baño y le pregunto: “¿Vuelves, verdad amor?” Y sigue ahí después de tantos años y no se va… (se emociona) Por eso, cuando me preguntan que tiene Anxo, siempre digo lo mismo, que me enamoré y que lo perseguí hasta que dijo que sí. He tenido tantas historias turbulentas que quería saber por fin lo que era tener una pareja tranquila.

¿Cómo te visualizas en un futuro?
Bajé muy abajo con el tema de las ansiedades y todas estas cosas… y no quiero volver ahí jamás. Cuando irradias felicidad la gente lo nota. Estoy empezando a ver la vida con perspectiva. Y sobre lo que me estás preguntado: tranquila. Me gustaría verme tranquila.