Tamara Gorro se ha sincerado con sus seguidores y les ha contado los motivos por los que algunas marcas le han rechazado para ser su imagen.


Tamara Gorro tiene casi 2 millones de sus seguidores, fieles followers que permanecen a su lado por varios factores. Entre ellos, porque es una mujer transparente que siempre dice lo que piensa. Justo esto le ha llevado a que algunas marcas la rechacen y no cuenten con ella para sus campañas publicitarias, una situación que le ha hecho replantearse el motivo por el que eso sucede. Aunque ella no se siente más insegura por ello ni mucho menos, Tamara Gorro ha hecho un alegato que todo el mundo ha aplaudido. Y es que la esposa de Ezequiel Garay no pretende cambiar ni convertirse en alguien que no es por conseguir más contratos. Se niega, tanto es así que ha explicado que no es perfecta y que tampoco pretende serlo.

Tamara Gorro
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Comparándose con mujeres que aparecen en revistas, Tamara asegura que ella es alguien completamente normal, con imperfecciones en su piel y con días buenos y malos. «Las ves elegantes, guapas, con la cara perfecta… y luego te ves tú con estos pelos, estos granos y dices: ‘¿y yo dónde quedo?’», comienza diciendo. Aludiendo al motivo que le dan algunas empresas de que Tamara «no es su perfil», la influencer hace mención al lugar donde ella cree que está verdaderamente la elegancia. «Te gusta verte guapa y por eso te maquillas y te vistes, pero eso no quiere decir que seas menos elegante. La perfección no está en la ropa ni en la cara. La elegancia va en lo que uno trasmite», explica. A pesar de que Tamara es consciente de que en algún momento puede llegar a perjudicarla contar este escenario profesional, ella no tiene ningún intención de escondérselo a su «familia virtual». «Sé que me puede perjudicar pero bueno, no es nada malo y no me da ninguna vergüenza, es una realidad”, dice.

© Gtres.

Esto le ha hecho pensar en quién es la persona perfecta para ciertas campañas publicitarias. Después de que a Tamara le hayan dicho en alguna ocasión que no encaja con la imagen que quiere proyectar alguna marca, ella ha reflexionado sobre qué es realmente lo que buscan. “Claro, la persona que no se mete en jaleos, la que no dice lo que piensa, la que siempre está perfecta y no enseña la realidad. Yo no quiero trabajar con este tipo de personas, ni ahora ni hace veinte años”, añade Tamara Gorro. Su crítica está centrada en que para ella esto es superficial y que lo importante está dentro, por lo que pide a todo el mundo que se fijen en la esencia que le transmite el que tiene enfrente. “No os dejéis guiar por lo que veáis, sino por lo que os transmitan esas personas”, comenta.

Sus declaraciones llegan tras unos días de descanso junto a su marido, Ezequiel Garay, en Ibiza y junto a algunos amigos. Unos días de ensueño en los que no dejan de disfrutar y celebrar que pronto volveremos a la normalidad.