Tamara Falcó ha vuelto a relajarse ante las restricciones que el Gobierno y las autoridades sanitarias han impuesto para frenar la pandemia del coronavirushttps://www.semana.es/famoso/tamara-falco/


Tamara Falcó está embriagada de amor y parece que esto le hace olvidar que en el mundo existe una pandemia de coronavirus que amenaza con descontrolarse, más si cabe. Es por ello que debe entender que, más allá de las mieles del amor que está descubriendo junto a Íñigo Onieva, la nueva marquesa de Griñón debe respetar las restricciones y preceptos impuestos por las autoridades sanitarias y gubernamentales para protegernos a todos de un posible contagio por Covid-19. De ahí la necesidad de que todos, incluido Tamara Falcó, comprendan la necesidad del uso de la mascarilla, un simple trocito de tela que puede salvar vidas.

Vídeo: Europa Press

Tamara Falcó se ha vuelto a relajar en su deber como ciudadana y su compromiso con el resto a la hora de abandonar la casa de su novio, Íñigo Onieva, en La Moraleja. Lo ha hecho sin llevar mascarilla, pasando entre los reporteros que aguardaban su salida y con paso firme hasta llegar a su coche que le volvía a poner rumbo a casa. El toque de queda sí que lo respeta, de ahí su premura para volver al calor de su hogar en una fría noche donde la nieve continúa amontonada por doquier en la capital española. Quizá sea el único precepto o restricción que tenga en cuenta, después de que sus salidas nocturnas fuesen motivo de crítica popular, así como su indiscriminada entrada y salida a regiones confinadas con la excusa de ver a su novio.

Tamara Falcó está enamorada, pero ella, como muchos, entienden la necesidad de protegernos del coronavirus para así proteger a nuestros seres queridos, algo que no tiene excusa, más después de la muerte de su padre y su tío por esta dichosa enfermedad.