Tamara Falcó es considerada por muchos como una mujer frívola, que habla a golpes de ocurrencias y que es experta en dar titulares que a veces frisan lo surrealista, pero no es bisutería todo lo que reluce…

Tamara Falcó se hace querer. Eso es así, compartas o no sus puntos de vista.

La hija de Isabel Preysler es una mujer opinionada (sic) sobre política nacional e internacional, sobre cuestiones de moral y religión. Por si fuera poco, la mujer a la que Karmele Izaguirre bautizara como ‘Tamara Communications’ es bilingüe, por lo que puede desde su perfil de Instagram dar una dimensión internacional y dar trascendencia global a sus mensajes.

https://www.instagram.com/p/BZzGQRFn3jc/?hl=es&taken-by=tamara_falco_

Su madre, Isabel Preysler, siempre ha sido experta en hacer piruetas en el alambre para no implicarse en nada y hacernos llegar una visión del mundo como esos desodorantes sin olor (la única vez que la oí pronunciarse sobre algo fue en la Ser, cuando manifestó su preferencia sobre Albert Rivera frente a Pablo Iglesias).

Su hija, Tamara, por el contrario, se moja y si tiene que pisar los charcos lo hace de lleno. Tiene sus convicciones y las muestra con contundencia. Desde aquí animo a los que no estén al tanto de la naturaleza de su personalidad y de sus posturas que apuntalan su existencia que se den una vuelta por su Instagram.

https://www.instagram.com/p/BZy3rb4npkY/?hl=es&taken-by=tamara_falco_

No conozco a Tamara Falcó. Ya me gustaría, porque me parece divertidísima, ocurrente y graciosa, como la catalogó su madre en ‘El Hormiguero 3.0.’, aquella entrevista en la que Pablo Motos cometió la  ‘imprudencia’ de pedirle que hiciera ella misma una especie de batido que se tomaba todas las mañanas. ¿A quién se le ocurre?

Tamara Falcó, como sus hermanos, tanto de madre como de padre, lo han tenido fácil en la vida por la cuna en la que nacieron. Ya decía hace unos días hablando de Ana Boyer, que tienen el privilegio del azar, pero que no se les puede culpar por ello.

https://www.instagram.com/p/BZx2DZ6nBex/?hl=es&taken-by=tamara_falco_

La hija del marqués de Griñón ha estudiado, trabajado y leído mucho. Desde Biblias con ilustraciones a libros de Economía que le regalaba su padrastro, Miguel Boyer, a los que tardaba en quitarle el plástico en los que estaban envueltos (así se lo contó a Ana Rosa Quintana en una entrevista).

Detalles costumbristas al margen para dar un toque de color a este artículo, admiro la valentía de Tamara, que no es ni tibia, ni políticamente correcta ni cobarde a la hora de verbalizar su manera de pensar y de sentir. Otras son de nadar y guardar la ropa, de pensar una cosa y elaborar un discurso para dar la impresión de otra. Así que yo te aplaudo una vez más. Como diría Rocío Jurado: ¡Viva tú!