Soraya Arnelas y su novio, Miguel Ángel, han decidido posponer su boda, prevista para septiembre del 2021, porque desean una boda por todo lo alto sin las evidentes restricciones que el coronavirus ha impuesto en estas celebraciones. Vea la entrevista completa:


Soraya Arnelas ha presentado junto a su novio, Miguel Ángel, y su hija Manuela su nueva aventura profesional, que le aleja de la música y le acerca a su otra pasión: la moda. La cantante ha presentado su firma de moda “Chochete”, cuyo nombre ha causado un gran revuelo. Su idea surgió durante los meses que el coronavirus nos mantuvo ociosos en casa y tras comprobar que los profesionales del espectáculo han visto sus ingresos muy perjudicados. Unos meses de mucho trabajo para relanzar su nueva iniciativa empresarial, que ha compartido mano a mano con su futuro marido.

Ahora bien, tanto tiempo juntos siempre pasa factura a una pareja. Algo de lo que ha hablado la propia Soraya Arnelas, que no tiene reparos en confesar la evidencia de que con su novio tiene “sus más y sus menos”, lo que le acerca a la realidad, dado que suele ser más común que los famosos vendan su vida perfecta ante las cámaras cuando se encuentran en promoción. No es el caso de la cantante, que comprende que los roces en una pareja son normales y necesarios para conocerse mejor y establecer un vínculo más fuerte y estable. De hecho, estos problemillas conyugales de la pareja no les causan preocupación, dado que en mente tienen planes de contraer matrimonio en una boda que, por el momento, por culpa del coronavirus, se ha quedado en el aire.

Soraya Arnelas ha confesado durante la presentación de su firma de ropa que se ha visto obligada a posponer su boda, que en un principio estaba prevista para septiembre de 2021. Aunque aún quedaría un año para que su enlace tuviese lugar, las expectativas de la pareja no son optimistas respecto a lo que el futuro les deparará. En su mente siempre ha brillado la idea de festejar su amor por todo lo alto y ante todos sus seres queridos. Algo que ahora no puede llevarse a cabo ante las restricciones en el número de asistentes, en la colocación de las mesas, en la forma de relacionarse entre los invitados y un sinfín de preceptos y detalles que echarían por tierra sus sueños de un gran ‘bodón’ como los que se celebraban hasta el pasado mes de marzo. Quieren una boda sin restricciones y si para eso deben esperar, no les importa. Y es que, si se tiene en cuenta que el objetivo del intercambio de alianzas es comprometerse por un futuro en común y con vistas a envejecer amándose, qué más da si ese gesto hay que posponerlo para más adelante.