Último día de viaje de cooperación en Senegal para Letizia, y misma tónica que ayer: Estilismo «de campo», nada que llame la atención y sobriedad absoluta. Bueno, sí que hay algo…

¿Qué observáis de novedoso? Aparte de la blusa, claro. Los zapatos. Que son planos. Porque sí, hacía mucho tiempo que la Reina no se atrevía a ir a pie de tierra. Y cuando parecía que los estiletos y las plataformas formaban parte de sus extremidades desde su nacimiento, ahora nos sorprende con este calzado. Pero, claro, las circunstancias obligan…

En este caso, están plenamente justificados. Letizia tiene por delante otra jornada de visitas y encuentros que harían inviable unos taconazos, a no ser que después te espere un masaje en condiciones. No. La Reina ha comenzado de vuelta en Dakar con un desayuno de trabajo con un grupo de mujeres juristas y defensoras de los Derechos Humanos, muchas de las cuales colaboran con la fundación Mujeres x África.

En la mesa del desayuno, pétalos de rosa…

 

Tomando notas.

Ya por la tarde, finalizará con en el Centro de Acogida Tremplin du Lac Rose, a unos 50 km. de la capital senegalesa, donde conocerá el Proyecto de integración familiar, social y profesional de niños y niñas de la calle en los barrios periféricos de la capital, financiado por la Junta de Andalucía con la Fundación CIDEAL y que cuenta con el apoyo de la ONGD “Village Pilote”.

Bonito primer plano. El sol y el calor le subió el rubor de las mejillas…

En la línea temática de ayer, Letizia ha vuelto a apostar por un estilismo sencillo: Una blusa blanca fluida de cuello redondo con lazo en las mangas de Hugo Boss; un pantalón gris y los mencionadas bailarinas en blanco y negro, que terminan en punta contrastada en negro, también de la firma alemana.

Para el peinado ha recuperado el de «niña buena» o colegiala: suelto con los mechones laterales recogidos atrás, pero con trencita semisuelta. También lleva la cartera de cocodrilo de Uterqüe de su aterrizaje. Y ha rematado con las estrellas de Chanel.

 

Veo por vuestros comentarios que hay cierta unanimidad y que todos hemos entendido dónde está y cuál es su misión. Desde luego, este viaje no pasará a la historia por su glamour, ni falta que hace. Para eso ya tenemos Reinos Unidos y demás. Si la presencia de Letizia ha servido para poner en valor ciertas cuestiones y la impagable labor de los cooperantes, el resultado habrá sido de diez. Como titular alternativo podríamos ponerle un «Adiós al estileto y hasta luego al glamour».

¿Conclusiones?

Letizia se marchó de Senegal tras haber cumplido su misión: dar visibilidad a la cooperación. Fotos: Gtres y Casa de S.M el Rey.