Una relación homosexual. Estas habrían sido sin dudarlo las dos palabras que más habría temido Daniel Sancho escuchar cuando se le relacionaba con el médico Edwin Arrieta. Los datos, aunque algo confusos, no han hecho sino avivar los rumores de una relación —según la defensa del hijo de Rodolfo Sancho, absolutamente “forzosa”— entre los dos implicados en esta tragedia. Y es que lo que está claro es que algo muy gordo tuvo que pasar durante el verano de 2023 en la vida de Sancho que desatase en él los impulsos homicidas que acabarían con la vida del cirujano.

Daniel Sancho llevaba por bandera su vida como hombre heterosexual y exitoso

Daniel Sancho llevaba por bandera su vida como hombre heterosexual y exitoso

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Dinero. La tercera palabra a la que más habría temido la víctima, Edwin Arrieta. Como si el hecho de que este estuviera involucrado en cada acercamiento con Daniel Sancho desvirtuase el vínculo que ambos tenían. Los dichosos 250.000 euros que su supuesto asesino habría recibido en calidad de “amigo” para que montase en Tailandia un lujoso restaurante de nada más y nada menos que hamburguesas. Un alimento en el que basaría su carta, nada indigno, pero que choca directamente con las ínfulas que se daba el “chef” en su canal de YouTube. Para Edwin Arrieta, las hamburguesas eran un pretexto para seguir viendo a aquel joven agraciado con el que soñaba montar un negocio y algo más. Para Daniel, el dinero sería el único lazo que le amarraba para no echar a correr y dejarle atrás.

 La frase que detonaría el estallido: "Lo único que me dijo"

Y en medio de estas contradicciones de sentimientos e intereses, nuevos datos arrojan luz sobre un caso que no deja de despertar el interés mediático: “Sí, yo sé que en las últimas semanas no se encontraba bien. Estaba algo nervioso. Su socio colombiano quería mudarse a España. Eso fue lo único que me dijo”, unas palabras reproducidas por ‘La Razón’ y que provendrían de un allegado muy cercano a Daniel Sancho que habría pedido al medio no ser identificado, pues no querría verse involucrado en un asunto tan sórdido como el de este asesinato.

La furgoneta de Daniel Sancho en su llegada al juicio

Daniel Sancho en el furgón policial a su llegada a la Corte de Tailandia.

Gtres.

Ante la pronta intención de Edwin Arrieta de establecerse de forma permanente en el país natal de Daniel Sancho, este no pudo por menos que sentir todos sus miembros aflojarse como si a cada una de sus articulaciones le hubieran quedado desprovistas de soporte alguno. Entró en pánico. Su mundo estaba erigido sobre una doble vida que le iba a ser imposible mantener con la presencia del cirujano en España. 

Edwin Arrieta, el mayor peligro de la imagen pública de Daniel Sancho ante su familia

Así fue como de pronto y con una sola frase, Daniel Sancho lo sintió todo caer a la vez: su imagen pública y familiar de joven exitoso y heterosexual se desgajaba ante sus ojos. Después llegó la presión ante la idea de que el cirujano no cesaría en su intento de conquistarle y llevar una vida en común. Algo que ni mucho menos quería ni pretendía el hijo de Rodolfo Sancho a juzgar por la relación que mantenía a sus espaldas con una joven muchacha a la que le prometía amor eterno y hasta habían hablado de planes de boda. Unos planes que no cabían en la “jaula de cristal” en la que había vivido tanto tiempo de “enamorado a sueldo”.

El hijo de Silvia Bronchalo y Rodolfo Sancho habría sentido verdadero terror a que Edwin viviera de forma permanente en su tierra de origen, porque tal y como informa esta fuente anónima: “Te lo repito: desde que le dijo que se mudaba a España, todo dio un giro de 180 grados. Una cosa es recibir a tu amigo unos días cada dos o tres meses, y otra cosa muy diferente que comiences a realizar una cuenta atrás”, decía este allegado. Y es que desde luego que no es igual hacer y acontecer a muchos kilómetros de tu casa —en concreto a los 9780 km que nos separan de Tailandia— a que tu supuesto “amante” quiera vivir donde reside toda tu familia y amigos de siempre, con la única intención de forzarte a hacer público lo ocurrido entre ambos. Algo que desde luego no es plato de buen gusto, y mucho menos para un 'chef'. 

Una vergüenza insoportable 

Una de las cosas más terribles de soportar para la mayoría de las personas es la vergüenza y escarnio públicos, sobre todo si se refieren a temas íntimos. La historia de la criminología está llena de asesinatos para evitar ese tipo de sentimientos. El conocido como crimen de la Guardia Urbana de Barcelona, sería otro ejemplo de esto, parece claro que la motivación de Rosa Peral para el crimen que cometió estaría encaminado a evitar la vergüenza de parecer promiscua, abandonando a su pareja por otra nueva. Por lo que le asesinó prefiriendo quedar como viuda.

 Y es que si algo está claro en la sociedad que todos los temas relativos a la sexualidad se guardan con celo en la mejor de las cajas fuertes con la llave del decoro, dejándolo a buen recaudo del juicio ajeno. ¿Es acaso un delito aceptar dinero de un amigo para montar un negocio? Desde luego que no. ¿Es acaso un crimen no poder enfrentar que los actos realizados por uno mismo tienen consecuencias a largo plazo? Tampoco. ¿Se puede matar por evitar la vergüenza? Por supuesto que sí. Y este caso así lo ha evidenciado.