Una vez más, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David ha denunciado haber sido víctima de un acosador en su perfil de Instagram.


Solo han pasado siete días desde que , Rocío Flores denunciara haber recibido amenazas en las redes sociales. Pues bien, ha vuelto a ser víctima de mensajes intimidatorios. Ha sido ella misma la encargada de denunciar esta situación a través de su cuenta de Instagram. Porque ha sido en esta plataforma donde ha recibido, una vez más, comentarios cargados de insultos y palabras cuyo único fin es amedrentarla.

La joven recibe insultos en Instagram: «Qué asco das»

Calificativos como «gorda» o «guarra» le han llegado vía el chat de Instagram. Pero aun hay más. El hater que se ha puesto en contacto con ella va más allá y osa incluso a transmitirle palabras tan duras como «ahí te caigas y te mates«o «qué asco das«.

Instagram

Este lunes, la hija de Rocío Carrasco y Antonio David Flores ha compartido los insultos y amenazas que se ha encontrado en el buzón de su perfil de Instagram. «Buenos días, decían… Cuánto nos queda por avanzar, desde luego que sí», ha señalado. La colaboradora de ‘El programa de Ana Rosa’ no ha pasado por alto este hecho tan grave hecho, al igual que hizo hace una semana cuando otro usuario le hacía llegar mensajes calificándola de «puta zorra mala» y le lanzaba: «Quiero verte muerta».

La pesadilla de Rocío Flores en las redes

Sin duda, se trata de una situación desagradable por la que, tristemente, tienen que experimentar otros rostros conocidos. En su caso, la exposición mediática a la que ha tenido que hacer frente a raíz de la emisión del documental ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ le ha pasado factura. Es la cara B, y la más amarga, de la fama. Cuando el ‘hater’ cruza la frontera de lo permisible y comete un delito de amenazas. Es aquel en el que una persona anuncia la acción o expresión con la que se anticipa la pretensión de hacer daño o poner en peligro a otra persona.

En el caso de Rocío, también ha sido víctima de un delito de intimidación. Según el Tribunal Supremo, este «se halla constituida por el anuncio de un mal inmediato, grave, personal y posible que despierte o inspire en el ofendido un sentimiento de miedo, angustia o desasosiego ante la contingencia de un daño real o imaginario». En ambos casos, se aconseja almacenar la información recibida por los acosadores y denunciarlo a las autoridades competentes, ya que los autores de dichos delitos pueden ser sancionados con penas de prisión de hasta cinco años o multas de hasta 30 meses.