La noticia de la maternidad de Ana Obregón ha revolucionado el mundo del corazón. Tal y como ha adelantado SEMANA en exclusiva, la actriz y presentadora se acaba de convertir en madre a los 68 años. Se trata de una decisión íntima de la madrileña, que ha mantenido sus planes en riguroso secreto. Solo su hermana Celia y Alessandro Lequio estaban al tanto de sus planes. Ni siquiera sus amigos íntimos, entre ellos Susana Uribarri y Raúl Castillo, conocían sus intenciones. Este último ha hablado con nuestra revista tras enterarse de la existencia de una niña en la vida de Ana. “Estoy muy feliz y contento. Llevo todo el día con una sonrisa en mi cara”, nos cuenta. “Me enteré ayer de la noticia. No sabía nada. Yo estaba en mi casa y me escribió Ana para decirme que si podíamos hacer una videollamada y allí me contó todo. Se me llenaron los ojos de lágrimas de la emoción". Sin poder ocultar su felicidad nos ha explicado que "hacía años que no la veía sonreír así".

"Es mi sobrina y estoy muy feliz por el paso que ha dado”, dice Raúl Prieto sobre la niña de Ana Obregón

Ana Obregón
Redes sociales

“Ayer le vi una sonrisa que no se la veía hace años", insistía. "Es una noticia buena y preciosa. Tengo muchas ganas de darle amor a esa bebita”, añadía. Raúl Castillo es amigo de Ana desde hace décadas. Nadie como él conoce el profundo dolor que ha supuesto para ella la pérdida de su único hijo, Aless, fallecido el 13 de mayo de 2023 tras dos años batallando contra el linfoma de Hodgkin que padecía. “Nada más terminar la videollamada me tuve que ir a entrenar de los nervios que tenía", ha destacado, visiblemente emocionado.

Ahora, Raúl cuenta los días para reencontrarse lo antes posible con Ana Obregón y verle la carita a su bebé recién nacida. “Tengo ganas de verla y estar con ella. Es mi sobrina y estoy muy feliz por el paso que ha dado”, admite a SEMANA cuando nos hemos puesto en contacto con él.  “Estoy muy feliz y contento. Llevo todo el día con una sonrisa en mi cara”. Aún no se puede creer lo que está pasando. Sabe que esta decisión hará muy feliz a Ana. Hasta tuvo que tomarse un tiempo de reflexión para asimilarlo: “Nada más terminar la videollamada me tuve que ir a entrenar de los nervios que tenía".