La vida de ambas presentadoras y actrices se ha visto truncada por la pérdida de las personas a las que más amaban. Así está siendo su difícil duelo.


Cuando alguien pierde a un ser querido no cuenta con un manual de supervivencia para afrontar su pérdida. En la mayoría de las ocasiones, enfrentarse a la muerte de alguien a quien amamos supone un golpe y un vacío tan profundos que no sabemos qué hacer para mitigar el dolor. Unos se refugian en la fe, otros lloran sin consuelo, otros se sumen en una enorme tristeza. Y hay quien se aferra con fuerza a la vida misma para salir adelante a pesar de la pena. No hay hojas de ruta. No existen fórmulas mágicas que nos ayuden a sentirnos mejor. Cada uno, en función del entorno y de otros factores tan diversos como la educación, la personalidad o el momento vital en el que todo suceda, afronta el duelo de una manera diferente.

Dos maneras de afrontar la enfermedad y la muerte

Es el caso de Paz Padilla y Ana Obregón. La vida de las dos presentadoras de televisión se ha visto truncada de la noche a la mañana tras la muerte de las personas a las que más amaban. El pasado 13 de mayo, la bióloga perdía a su único hijo, Álex Lequio, de apenas 23 años, tras dos años de lucha contra el cáncer. Dos meses después, la gaditana se despedía para siempre de su marido, Antonio Juan Vidal. El abogado y funcionario fallecía el pasado 18 de julio a los 53 años. Un año antes le habían diagnosticado un tumor cerebral. A las dos les ha tocado encarar una situación tan delicada como dolorosa, y cada una ha hecho frente a su duelo de una manera muy personal.

@pazpadilla_ / @ana_obregon_oficial

Sin ánimo de hacer comparativas, ya que cada cual hace frente a la aflicción de un modo distinto, relataremos el camino que han emprendido Ana y Paz desde que el destino las ha azotado con tanta dureza. Tras la muerte de su hijo, la madrileña se sumía en el dolor más profundo. Rota en llanto, su reacción al saber que su hijo había perdido la batalla contra el cáncer fue de total desesperación. El desconsuelo fue absoluto. Fueron dos intensos años intentando luchar contra una enfermedad que, poco a poco, fue apagando la vida del hijo que tiene en común con Alessandro Lequio.

Ana Obregón

La lucha de Aless contra su dolencia nunca fue ajena al foco público. Madre e hijo se convirtieron, sin quererlo, en el rostro visible de la lucha contra el cáncer. Su optimismo y su incansable ánimo fueron un ejemplo para miles de personas anónimas que se encuentran en la misma situación. Todo dio un giro cuando el joven falleció. «Se apagó mi vida», decía la presentadora en sus primeras palabras tras la muerte de Álex. En efecto, desaparecieron las luces. Se fue el ruido. Y llegaron las sombras. Ana lleva meses sin apenas tener contacto con el mundo exterior. Aún no tiene energías para afrontarlo.

© Redes sociales.

Paz, por su parte, apoyó a su marido en su lucha contra el cáncer desde el más absoluto silencio. Solo el entorno más cercano de la pareja conocía la situación de Antonio Juan. Mientras Ana y su hijo optaron por compartir sus experiencias con el público, Paz optaba por batallar en casa, ajena a los focos. Muchos amigos y compañeros se enteraron de que su marido estaba enfermo con la noticia de su muerte. La andaluza se centró en cuerpo y alma en cuidar a su esposo, y en prepararse para el final. Todo ello de manera discreta e imperceptible para casi todos.

«Siempre estaremos fundidos en uno»

Sin embargo, tras la defunción de su pareja, Paz Padilla vivió una especie de resurgir. A pesar del dolor fue capaz de celebrar con alegría un funeral diferente, en el que se contaron chistes, y donde se cantaron y bailaron las canciones favoritas de Vidal. Llevaba meses ‘trabajando’ sigilosamente en un adiós que resultaba inevitable. Porque el tumor de Antonio Juan no tenía vuelta atrás. Horas después de morir su marido, la presentadora de ‘Sálvame compartía unas preciosas palabras en su cuenta de Instagram: «Siempre estaremos fundidos en uno. Espérame que todavía nos queda una tercera oportunidad. Avanza». Un mensaje cargado de amor. Es quizás ese amor, sumado a la compañía de sus seres queridos, lo que está siendo su tabla de salvación ahora que Antonio Juan no está. Paz se ha refugiado en los suyos, y en todo lo bonito que vivió junto a su marido, para recuperar las fuerzas. Asimismo, ha elegido ‘abrirse’ de nuevo al mundo. Por eso no ha tardado apenas en volver al trabajo. Y por eso no ha tenido reparo alguno en narrar sus experiencias y compartirlas con el público.

GTRES

Si algo está ayudando a Paz a salir adelante es «sentirlo vivo dentro de mí. Vive dentro de mí con el amor. Sabemos gestionar ciertas emociones. Pero qué mal entendemos la tristeza y el amor. Y el amor es lo que mueve el mundo», explicaba a su regreso al trabajo, a principios de septiembre. «Tú te aferras al amor de tu vida, no quieres que desaparezca. Yo no podía soltarlo y tenía que soltarlo. Porque no se van hasta que tú no los sueltas. Mi madre esperó a que sus hijos estuvieran juntos», ha dicho.

Paz Padilla: «No tengo miedo a caminar yo sola»

La humorista y actriz ha señalado que la lectura de ‘El libro tibetano de la vida y la muerte’, la ha ayudado a aprender mucho sobre la muerte. «No nos enseñan a morir, no nos enseñan qué es la muerte. Y todo confluye en energía», ha subrayado. «He aprendido en la vida que se puede estar acompañado, pero no tengo miedo a caminar yo sola».

«He vivido una historia de amor corta pero muy intensa, sé que su amor vivirá en mi para siempre. Ahora estoy de retiro, atravesando el desierto más duro de mi vida, donde solo veo piedras en el camino. Él me ayudará a encontrar mi destino. Soy un animal herido, pero avanzando». Así describía Paz Padilla el complejo periplo emocional que le ha tocado vivir. En este breve tiempo ha dado numerosos testimonios de su afán por continuar. «La dosis del sufrimiento te la pones tú. Aún estando enfermo puedes ser feliz», ha explicado.

@ana_obregon_oficial /@pazpadilla_

Mientras Paz se ha conectado con su público, con su gente y con quienes la quieren, a Ana aún le cuesta sanar las heridas. Su evolución está siendo más tímida. Ha podido compartir su dolor con sus seguidores de Instagram y se ha refugiado en cariño de su familia, pero  no siente fuerzas para enfrentarse al mundo. «Necesito que me entendáis he perdido todo, mi único hijo. Y no tengo ganas de reír, ni de bailar, ni de ponerme modelitos y por ahora no puedo trabajar», ha confesado esta semana. «Sé que vuestra mano anónima me acompaña y me sujeta fuerte para que no caiga más hondo. Os estoy infinitamente agradecida».

Ana Obregón: «Aless, me mandas amor desde la eternidad»

Al igual que Paz Padilla, Ana Obregón ha encontrado refugio en la meditación para calmar su dolor. «Meditando en calma para encontrar la paz en este viaje hacia mi interior. Conectando con mi conciencia espiritual o el alma, porque las almas son eternas y de esta forma me acerco más a ti. Siguiendo tu ejemplo, iluminada por tu luz», ha escrito en sus redes sociales. «Pero sobre todo sé que tú, Áless, me mandas ese inmenso amor desde la eternidad y que si algún día vuelvo a vivir será por ti».

Un denominador común une a estas dos mujeres es el intenso amor que sienten por las personas a las que han perdido. Aless y Antonio Juan ya no están, pero siguen presentes en sus corazones. Y éste es el gran motor que las impulsa a seguir adelante. «La gente sólo muere cuando la olvidan», dicen. Los dos siguen vivos en su memoria… y en la nuestra también. Desde aquí nuestro sentido homenaje a dos mujeres valientes que, seguro, seguirán dándonos ejemplo, como han hecho hasta ahora.