El colaborador volverá a pasar por el quirófano este jueves. «Es un tema en principio menor y el viernes estaré en la calle», ha detallado.


La salud de Kiko Matamoros vuelve a sufrir un nuevo revés. El colaborador tendrá que pasar nuevamente por quirófano. «Me vuelven a intervenir el jueves», ha anunciado este martes en ‘Sálvame’.

«Es un tema en principio menor y el viernes estaré en la calle», ha señalado el colaborador, que ha llegado hace unos días de sus vacaciones en México con su novia, Marta López. «A partir de ahí espero que se acabe este calvario porque lo he pasado regular».

Le colocarán un catéter interno debido a «una fuga de bilis»

Ante esta nueva situación, que no esperaba, no se siente inquieto. «Preocupado no estoy porque estoy confiado en las manos de los médicos. Son cosas que pueden pasar perfectísimamente. El hígado lo tenía bastante tocado por el daño que se había producido en la vesícula», ha detallado.

El motivo por el que tendrá que visitar de nuevo un centro hospitalario es que «parece que hay una fuga de bilis por algún lado y hay que instalar un catéter interno, aparte del que tengo, que es bastante desagradable de ver». En un tiempo le quitarán el externo, pero ese catéter interno deberá llevarlo durante «unos meses».

Así recuerda su última operación: «En 20 días me consumí»

En su intervención en ‘Sálvame’, Kiko Matamoros ha explicado su situación a Jorge Javier Vázquez, a quien le ha confesado lo mal que lo ha pasado este verano. También le ha hecho saber las ganas que tiene de recuperarse pronto y volver al trabajo lo antes posible. «Tengo ganas de trabajar. Cuando lo he dejado por un tiempo luego lo he echado de menos. Soy honesto y sí, tengo ganas de sentirme profesionalmente activo. Tengo ganas de volver y ojalá pueda el viernes volver a estar en condiciones de ir a trabajar. Quiero sentirme bien, útil, y que puedo estar activo».

Al recordar sus últimas operaciones, el ex de Makoke ha admitido que ha pasado por un auténtico calvario. «Me quedé asustado cuando empecé a ver lo que estaba pasando porque en 20 días me consumí. Fue un proceso muy violento. Estaba con suero, antibióticos hospitalarios, que son muy fuertes, porque todo se produjo con una violencia tremenda y hubo que atacar la pancreatitis con mucha dureza». En su último ingreso hospitalario llegó a tener dificultades para «ingerir alimentos «y la verdad es que fue bastante difícil» porque «me debilité muchísimo».

En su intervención en ‘Sálvame’, Kiko Matamoros ha manifestado su gratitud a quienes han mostrado preocupación por su estado de salur: «Gracias a los compañeros que han estado pendientes de mí. A los que no, pues nada».

Los problemas de salud de Kiko Matamoros en el último año

Kiko Matamoros lleva mucho tiempo arrastrando problemas de salud. En el último año su salud se ha visto seriamente perjudicada en numerosas ocasiones. En 2019 le detectaron varios tumores de vejiga. «Tenía una hemorragia, intentaron hacerme un análisis de orina, pero fue imposible porque lo que había era sangre. Me hicieron una ecografía de los riñones y vieron que tenía la vejiga llena de sangre y coágulos«, contaba entonces. Aunque en un principio le habían dijeron que tenía varios tumores, y llegó a temerse lo peor, al operar solo encontraron uno. Tras ser operado en la clínica Quirón de Madrid supo que se trataba de un tumor benigno. Lo habían encontrado a tiempo: «Según me ha contado el médico solo era un tumor, así que está bastante localizado», narraba.

Este año, además, ha sufrido subidas de tensión en directo y a principios de verano tuvo que ser intervenido de urgencia tras sufrir una obstrucción «en el conducto biliar por un cálculo que salió de la vesícula”. Poco después de recibir el alta volvía a pasar por el hospital por culpa de una pancreatitis. Esta última dolencia lo obligó a permanecer varios días en un centro hospitalario y le provocaba un notable cambio físico: en tres semanas perdió 14 kilos.

Otros de sus problemas de salud tienen que ver con el sistema ocular. Hace una década le diagnosticaron un glaucoma que le ha provocado pérdida de visión. Cuando se lo vieron tenía un 40% de visión en el ojo derecho y algo mermada la del ojo izquierdo. A día de hoy apenas ve por su ojo derecho: «No tengo visión en el ojo derecho pero en el otro tengo la suficiente», ha revelado.