La periodista se ha alzado contra quienes la han acusado de tratar mal a sus compañeros: «El que no trabaja muy bien quiere jefes cómodos. No escondo que soy exigente». Y amenaza: «Todo aquello que no puedan demostrar irá a los tribunales».


Después de la polémica que se ha generado a raíz de su entrevista a María Teresa Campos, Isabel Gemio está dispuesta a hablar alto y claro. Hace unos días compartía un vídeo en el que respondía a los calificativos de la malagueña, quien la acusó de ser una «mezquina» y una «gilipollas». Esta semana se ha defendido de las numerosas voces, la mayoría de personas que han trabajado con ella, que la han tachado de ser una mala jefa, una persona fría y calculadora o de ser déspota y tratar mal a sus empleados.

En los últimos días, rostros tan conocidos como Jorge Javier Vázquez o Lydia Lozano han compartido sus opiniones sobre sus respectivas experiencias al lado de la periodista. También personas que han trabajado para la presentadora, como azafatas, maquilladores o exmiembros del ‘staff’ de sus programa de televisión han cargado duramente contra ella. Ante la avalancha de comentarios, Isabel Gemio ha vuelto a defenderse. Lo ha hecho en una entrevista con Álex Fidalgo en ‘Lo que tú digas’. En el espacio ha dejado claro que nunca ha tratado mal a un compañero o a un empleado.

«Jamás he faltado el respeto a nadie»

Gemio considera que recibir críticas forman parte de su trayectoria profesional, cargada de éxitos. En su defensa, ha recordado que ha trabajado con «miles de personas» y que «la mayoría» de esas personas que han trabajado con ella «reconocen lo que han aprendido, como yo he aprendido de mis maestros». Y ha apuntado: «¡Si hubieran vivido la época en la que yo era joven! ¿Gritos, golpes en la mesa, insultos? ¡Eso sí que es inaceptable! Yo le he dicho a un jefe: a mí no me ha gritado mi padre y no me vas a gritar tú. Jamás he gritado a nadie, jamás le he faltado el respeto a nadie». Así, ha reconocido que no va con ella la «negligencia» o la «apatía».

Redes sociales

Gemio considera que quienes hacen «esos comentarios» sobre ella quizás no sean los más exigentes: «El que no trabaja muy bien quiere jefes cómodos. Y un jefe no está para ser cómodo: está para sacar lo mejor de la gente y dar lo mejor entre todos. Y tiene que saber decir cuándo están bien las cosas. Si eres conocido sacarán de ti lo que es negativo tuyo, no lo positivo. Es el precio que hay pagar. No escondo que soy exigente».

«Soy la primera en llegar y la última en irme»

La periodista se ha lamentado que se la critique por ser mujer, cuando hay muchos hombres del mundo de la comunicación cuya actitud con su equipo ha sido reprochable. «Mis compañeros que han llegado a los mismos niveles que yo. ¿De esos otros no habla nadie porque son hombres? Podría darte algunos nombres. Algunos de ellos han dicho: ‘Yo era insoportable con el equipo’. ¿Por qué no se habla del carácter de esos hombres, de cómo trataban al equipo? ¿Y en cambio conmigo sí?».

También ha destacado que «quien se la juega más es la persona que da la cara» y que «el fracaso o la crítica va la el presentador o la presentadora y la presión es terrible, el estrés es terrible». La única manera de trabajar que entiende es la formalidad y la rectitud: «Hay que ser responsables y profesionales. Y eso conlleva una seriedad. Hay gente que se va por ahí a tomar muchos cafés. Yo soy de trabajar y trabajar. Soy la primera en llegar y la última en irme. Tengo que dar lo mejor de mí y eso conlleva que mucha gente no lo entienda. Yo lo vivo así». Y ha recalcado que «nunca me ha gustado criticar a los compañeros».

Fotomontaje: SEMANA

En su charla con Fidalgo, Isabel Gemio ha explicado que «la gente puede contar cualquier cosa sobre ti, incluso inventar». Cree que «es más elegante callar». Lamenta que «todas las personas se sienten con derecho a opinar sobre las personas de mucho éxito. No creo que todo valga. No creo que se pueda mentir sobre la vida de las personas. Las críticas profesionales las he admitido siempre, no se puede gustar a todo el mundo. Pero a lo que hemos llegado en este país… La justicia ampara a las personas, sean famosas o no. La vida privada es vida privada en todos los países, menos en España».

En su entrevista ha lamentado haber sido víctima durante años de un linchamiento por ser una persona concida. «Yo soy un poco como Juana de Arco, voy defiendo todo en lo que yo creo, todas las injusticias. Hay veces que cuando tú dices lo que piensas como ha sido mi caso, hay quienes no aceptan la crítica o quienes no aceptan mi forma de pensar. Y la vida privada es sagrada. Y no se puede destruir a una persona desde programas o desde micrófonos porque esa persona sea famosa. Y si esa persona no se defiende, como ha sido mi caso, ancha es Castilla». Y ha aclarado: «Quienes me conocen saben cómo soy».

«Todo aquello que no puedan demostrar irá a los tribunales»

«He procurado no hacer nunca aquello que no me gustaría que me hicieran. En su día pude haber tenido secciones para criticar y no quise hacerlo. Y ya está. Mi patrimonio es la credibilidad, lo que he hecho en mi vida y cómo lo he hecho. Las acusaciones que no se pueden demostrar han hecho mucho daño a mi familia», añadía.

Igual un día recojo todo y lo lleva a un juez. ¿Usted cree que el acoso y derribo a una persona puede prescribir? Lo que pasa es que siempre termino en: ‘¿Merece la pena, la energía, el tiempo?’ Yo estoy al lado de la gente con luz, de la gente positiva, que hace bien, no de la gente que destruye. Allá cada cual. Yo quiero mirarme en el espejo y estar a gusto en mi piel y mirarme y reconocerme. ¡Y mira que yo soy muy exigente! Pero sé el daño que me han hecho. Ya no me ocupa ni me preocupa». Por último, lanzaba una advertencia: «Espero que me dejen tranquila, porque todo aquello que no puedan demostrar irá a los tribunales».