Todo el mundo habla de lo mismo. La boda de José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo se ha celebrado este pasado sábado 6 de abril en Madrid, pero este lunes, sigue copando muchos titulares en los medios de comunicación de nuestro país. Y es que no podía ser de otra manera. Porque dos días después del evento del año, seguimos conociendo detalles desconocidos del enlace.

Susanna Griso era familia del diseñador del vestido de Teresa Urquijo

Y eso ha hecho que los programas de televisión de este lunes hablen de la boda que consiguió reunir a la aristocracia y a los políticos de nuestro país, así como a gran parte de Familia Real española. 'Espejo Público' ha sido uno de los programas que ha desvelado detalles de este día, pero también ha querido analizar los estilismos no solo de las invitadas, también de la novia, que ha lucido el vestido que llevó su abuela el día de su boda, Teresa de Borbón-Dos Sicilias, y su madre, Beatriz Moreno de Borbón-Dos Sicilias.

El vestido que ha lucido era de Pedro Rodríguez, discípulo de Balenciaga, y ha sido adaptado para la novia por Navascués. Susanna Griso (54 años) ha estado presente en este análisis del vestido y ha querido hacer una aportación que ha dejado ver el vínculo que tiene con la gran boda del fin de semana: "Pepe Rodríguez era familia mía, hermano de mi tío", ha revelado la presentadora de 'Espejo Público'. 

El plató de 'Espejo Público'

Susanna Griso revela un dato importante sobre su conexión con la boda de Teresa Urquijo.

Antena 3.

De hecho, tener un diseñador de vestidos de novia en la familia hizo que muchas optaran por confiar en él para el día de sus enlaces. Y es que la propia Susanna Griso ha confesado que su madre se puso en manos de él, pero lanzaba un zasca al diseño que ha llevado la propia Teresa Urquijo: "Mi madre se casó con un Pedro Rodríguez y era precioso. Nada que ver con esto", ha dicho.

Los cambios en el vestido de novia de Teresa Urquijo

Los cambios en el vestido de novia de Teresa Urquijo 

(Gtres)

Sus palabras, que parecen haber pasado desapercibidas, hacen indicar que a Susanna Griso no le ha gustado mucho el diseño que ha elegido la propia Teresa Urquijo para pasar por el altar. Eso sí, es un vestido con mucha historia. Y eso es innegable. De estilo clásico, confeccionado en tejido brocado sobre base de raso y bordado con hilos de plata. Aunque el cuello era de barco, Teresa Urquijo se ha decantado por cerrarlo.

Un vestido con mucha historia

Dejando a un lado las opiniones del vestido de novia que llevó Teresa Urquijo, lo cierto es que tiene mucha historia. Y es que este vestido fue diseñado por Pedro Rodríguez, familiar de Susanna Griso, en 1961. Y es que le fue encargado para vestir a Teresa de Borbón-Dos Sicilias el día de su boda con Íñigo Moreno y de Arteaga. Desde ese día se ha convertido en tradición que todas las mujeres de la familia lo lleven para sus bodas.

El vestido de novia de Teresa Urquijo que lucieron su madre y su abuela

De hecho, la madre de Teresa Urquijo, Beatriz Moreno de Borbón-Dos Sicilias, también lo eligió para llevarlo el día de su boda con Lucas Urquijo y Fernández de Araoz. Eso sí, durante estos usos, sus protagonistas han ido modificándolo según los gustos de las mismas. Teresa Urquijo, de 27 años, ha preferido darle un cambio más radical en la silueta. Y es que ha preferido quitar el corte en la cintura y dejar una silueta más suelta. Eso sí, ha mantenido la tela del vestido.

Teresa se decantaba por cerrar el escote del vestido

Prefirió también cerrar el escote, apostando por un escote chimenea, más cerrado y con un grueso ribete. Además, el vestido llevaba mangas abullonadas y aunque no tenía corte en la cintura, estaba perfectamente ajustado a su cuerpo. Para facilitar la zancada, Teresa Urquijo quiso poner una abertura trasera, que dejaba ver sus zapatos de tacón. Del vestido salía una cola que luego Teresa se pudo quitar nada más llegar a la finca donde los ya marido y mujer celebraron el banquete de su boda. Nada más llegar al sitio de la celebración, que tuvo lugar en la finca El Canto de la Cruz, en Colmenar Viejo, a unos 30 minutos del centro de Madrid, los novios dejaron atrás los nervios de las últimas semanas y demostraron estar de lo más cómodos, ya completamente desinhibidos. Se dejaron ver bailando un chotis, de lo más sonrientes y compenetrados, mientras los invitados miraban atónitos y grababan con sus teléfonos móviles. También los hemos visto subidos en dos amigos mientras bailaban al ritmo de la música, así como haciéndose fotos con todos los invitados. Una boda de la que tenemos muchísimas fotos, ya que la pareja optó por no prohibir los teléfonos móviles a sus invitados.