Hace 24 horas, el diestro sufría una cogida en El Puerto de Santa María. Su novia estaba en el tendido y fue testigo de estos tensos instantes, en los que se llegó a temer por su vida.


El pasado jueves, a Ana Soria le tocó vivir los minutos más amargos de sus 21 años de vida. La novia de Enrique Ponce acudía a la Plaza de Toros de Jerez de la Frontera para ver, una vez más, al diestro demostrando su arte. La tarde prometía ser gloriosa. Se había colgado el cartel de «no hay entradas» y la expectación por la presencia del de Chiva en el cartel era máxima. Pero al diestro pronto le cambió la suerte en el coso. Al enfrentarse al primer toro de la tarde era cogido por el astado. El animal lo acunó durante varios segundos, lo que hizo temer por su vida. Fueron instantes de máxima tensión, en los que el público asistente pensó que podría suceder lo peor. El toro sacudió con fuerza al matador, pero por suerte la cosa quedó en pura anécdota: Ponce salió ileso.

Ana Soria, la viva imagen de la preocupación

Eso sí, los segundos que fue empujado por el animal fueron eternos para la estudiante de Derecho. Acompañada de una amiga, observaba la escena atemorizada desde el tendido. Su rostro reflejaba la tensión, el dolor y la preocupación ante la posibilidad de que a su novio le sucediese algo malo. Se movía inquieta en su asiento. Se llevaba las manos a la cara. Y hacía verdaderos esfuerzos por reprimir sus ganas de estallar en llanto. La amiga que estaba sentada a su lado, en un intento por tranquilizarla, le sujetaba la mano y la agarraba con fuerza por la espalda. Afortunadamente la vida de Enrique Ponce no corrió riesgo alguno y salió indemne del incidente.

Los instantes más tensos de Ana Soria

Es la primera vez que la andaluza presencia una escena tan preocupante en vivo y en directo. Son gajes del oficio. Ser pareja de un torero tiene estas cosas. Queda por saber si después de este sobresalto seguirá adelante con su decisión de apoyarlo desde el tendido. O si, por el contrario, preferirá quedarse en casa y esperar a que sus faenas concluyan, ajena a lo que pueda suceder sobre el albero.

El vídeo de la aparatosa cogida de Enrique Ponce

Ahora, de momento, tienen un gran motivo para celebrar. El destino ha sido favorable para Ponce y ha regresado a casa solo con las molestias propias de quien es sacudido por un animal que pesa de 300 a 500 kilos. Además, podrán seguir disfrutando de su romance y de su feliz verano juntos. La dicha les acompaña.