El presentador ha enviado un emotivo mensaje a las personas mayores en ‘El Hormiguero’. Al hablar de ellos ha recordado a su madre, fallecida el 11 diciembre de 2019.


Pablo Motos ha enviado un mensaje de apoyo a las personas que lo están pasando mal en la cuarentena. Especialmente a las personas mayores. El estado de ánimo de muchos de ellos ha mermado de manera notable en estas siete semanas de confinamiento.

El presentador miraba a cámara con el semblante serio. «No sé cómo hacer lo que tengo que hacer. Pero si no lo hago no podía seguir adelante. Ya sé que en la tele salen siempre sin quejarse, pero he oído a varios amigos que algunos de sus padres están llevando mal el confinamiento, que se agotan, que no se están cuidando los suficiente, que hacen ejercicio. Incluso que ni se duchan ni se visten y que se pasan el día en pijama. Necesito dirigirme a la gente mayor».

«Nos han puesto a todos cara a cara con la muerte»

«Primero deciros que os entiendo. Ser mayor es como ser de tercera. Tus opiniones ya no se tienen en cuenta. Te sientes a veces como un trasto viejo al que hay que aguantar. Y encima ahora si te contagias sientes que va a ser el final. Pero todo eso ha cambiado», decía al inicio de su programa en Antena 3.

«La verdad, aunque suene muy dura, es que nos han puesto a todos cara a cara con la muerte. Uno no se da cuenta del valor de las cosas hasta que las pierde o puede perderlas. Así que no te abandones. No te abandones ahora porque tus hijos no te lo van a perdonar en la vida y tus nietos no se pueden quedar huérfanos de ti. Eres necesario ahora. A lo mejor piensas que ya no tienes fuerza. Sí que la tienes. Y lo sé porque yo lo he visto.

Motos recuerda con emoción a su madre

Así, Motos ha recordado un episodio de su vida para dar vivo ejemplo de lo que estaba diciendo frente a las cámaras en directo. Ha hablado de su madre, fallecida el pasado 11 de diciembre. «Una de las veces que fui a ver a mi madre antes de que muriese, la vi que ya se estaba dejando ir. Y me dijo: ¿Para qué, Pablo? Y le dije: Necesito que te cuides por mí. Yo te necesito para vivir. Necesito que te pongas bien por mí. Le di una razón para luchar y aguantó casi un año más. El lunes siguiente me llamó y me pidió un camisón blanco porque quería verse guapa por la noche», explicaba.

«Ya sé que eres mayor, que tienes angustia y que tienes miedo. Esto nos pasa a todos. Pero no te quiebres ahora. Esto va a cambiar. Creo que cuando puedas salir a la clle todo el mundo te va a tratar como un héroe y como un superviviente. No nos falléis porque os queremos», concluía.

Revela que usó lentillas verdes en la primera temporada de ‘El Hormiguero’

Al final de su espacio, en el que entrevistó a los componentes de Estopa, así como a Carlos Sainz y su hijo, Motos revelaba un detalle sobre su aspecto físico en la primera temporada de ‘El Hormiguero’. Jorge Salvador hacía memoria de la primera emisión, el 1 de septiembre de 2006. Y le decía, entre risas: «Has mejorado mucho. Yo he envejecido. Tú cada vez estás mejor. Hay que decir que has cambiado la voz, que antes soltabas más gallos. Se te iba la voz mucho».

Salvador se reía del vestuario de Pablo Motos en los orígenes del programa. «Una cosa que era terrible: la camisa que te pusimos el primer día. Me echo parte de la culpa. Alguien de vestuario, que por suerte no son los que tenemos ahora, te puso esa camisa y los dos la vimos y dijimos: bien. ¿De dónde esa camisa? ¡Es exactamente que el jersey que llevaba Epi y Blas! Luego ya te pusimos una camisa blanca y con eso no fallas», decía.

Motos explicaba que en aquella época no le interesaban demasiado los asuntos de moda. «Yo venía de la radio. Hay otro detalle vergonzoso. Yo vengo de la radio. Tengo una cara de vendedor de muebles de Almagro que no me la quito…. Tengo que parecer un presentador. Entonces me compré unas lentillas de color verde. Yo quería tenerlos súper verdes. En plan Nuria Roca».

En su afán por lucir el mejor aspecto posible, Motos no dudó en modificar el aspecto de sus ojos. «Me compré lo que había en aquel momento: que era muy malo. No parecía un ojo. Era todo verde. Lo que había eran las lentillas más baratas del mundo. Yo quería molar. La camisa no fue cosa mía porque no tenía ni idea. No se veía bien. Ya sabes lo que pasa con los inventos al principio. Me las compré y lo veía todo verde. Pero aguanté toda la temporada con ellas». Tras escucharlo, Salvador concluía. «Una vez hecha la catarsis no nos distraeremos en tu aspecto».