Jaime Ostos, de 88 años, ha recibido al fin el alta médica tras haber dado negativo en la prueba del coronavirus. El diestro ha permanecido ingresado en el hospital durante cerca de dos meses, con la evidente preocupación que ha generado en su familia, que temía recibir la peor noticia en cualquier momento. Sin embargo, la fortuna les ha sonreído y el torero se ha recuperado por completo de su afección, hasta el punto de que ya puede continuar su proceso de recuperación de la salud y de las secuelas de la enfermedad en la comodidad de su casa y rodeado de sus seres queridos.

Llegó al hospital hace dos meses aquejado de fuertes dolores en la espalda que le impedían caminar, pero su ingreso coincidió con el estallido del coronavirus, lo que agravó aún más su estado. Tanta era la preocupación de su familia por el empeoramiento de su estado, que incluso Jacobo Ostos, su hijo, escribió en sus redes sociales pidiendo “un milagro”, que finalmente parece que ha llegado. “Nunca un negativo me ha hecho tan feliz”, escribe ahora.

Jaime Ostos ha llegado desde la madrileña clínica de la Zarzuela en la que estaba ingresado hasta su casa en ambulancia. A las puertas de su domicilio se encontraba su mujer, María Ángeles Grajal, ansiosa por reencontrarse con él y emocionada por su llegada. Con la voz entrecortada por la emoción y nerviosa por la llegada de su marido, así ha respondido a las preguntas de los reporteros la mujer del diestro. Vea el vídeo: