Rocío Carrasco no ha podido evitar las lágrimas al recordar las primeras semanas de vida de su hija Rocío Flores, con la que era la mujer más feliz del mundo, según ella misma recuerda.


Rocío Carrasco no ha podido evitar las lágrimas al hablar de su hija Rocío Flores en ‘Rocío: contar la verdad para seguir viva’. Ha explicado el momento en el que dio la bienvenida a su hija. «Nació con 3.750 kg, era una muñeca. Nació preciosa», empezaba diciendo orgullosa y feliz. Rocío Carrasco ha querido recordar entre risas cómo vivió su madre, Rocío Jurado, el momento del parto.

«Mi madre le cantó a todo el mundo. Le cantó al médico, a todos. Era como un episodio del camarote de los hermanos Marx. Mi madre se fue detrás de la niña cuando se la llevaron. Le decía ‘mamá, que no le va a pasar nada… Cuando la tuve encima… Es lo más maravilloso que puede experimentar una mujer, y un hombre también. Él estaba feliz con su madre, su padre… Ese día se aseguró el futuro, no sé si fue el día más feliz de su vida», dice con dureza contra Antonio David Flores y de cómo vivió el nacimiento de su primera hija.

No ha podido evitar las lágrimas al hablar de su hija y de cómo ella pasó las primeras semanas de vida de Rocío Flores: «Se sabía que iba a sacar los ojos azules desde que nació. A mi padre también le dio vida. Él daba biberones. Yo con la niña hacía de todo, yo me la colgaba en el pecho y hacía de todo con ella. Iba a la peluquería, a comprar… era la mujer más feliz del mundo. Ya en esa época era más mayor y tenía la cara redonda, regordeta, con unos mofletes y unos ojos azules… era una niña bella. Y estaba con ella como su fuera una muñeca. Me gustaba cambiarla, mi madre me traía unos vestidos… era una sensación de felicidad absoluta. Estaba pletórica, siempre me he considerado una buena madre», reconoce.

Rocío ha recordado todo lo que hacía cuando estaba con su hija

Gtres

Mientras veía en el proyector algunas de las fotos de ella con su hija, todavía bebé, no ha podido parar de llorar: «Era una niña maravillosa, moría por su madre. Me sentía querida. Y yo era la mujer más feliz del mundo. Cuando ella era pequeña, era muy feliz. Tenía pasión por su abuelo. Él con la niña era locura. Yo en seis meses dormí tres semanas».

Rocío Carrasco ha contado cómo el primer día junto a su hija: «Nació con 3.750 kg, era una muñeca. Nació preciosa. Mi madre le cantó a todo el mundo. LE cantó al médico, a todos. Era como un episodio del camarote de los hermanos Marx. Mi madre se fue detrás de la niña cuando se la llevaron. Le decía mamá que no le va a pasar nada.  Cuando la tuve encima Es lo más maravilloso que puede experimentar una mujer, y un hombre también. Él estaba feliz con su madre, su padre… Ese día se aseguró el futuro, no sé si fue el día más feliz de su vida», dice sobre Antonio David Flores.