César Alierta, quien fuese presidente de Telefónica y pareja de Isabel Sartorius, se encuentra ingresado en el hospital desde mediados del pasado mes de julio tras haber sufrido varios infartos de miocardio que han provocado que sea inducido al coma


César Alierta, expresidente de Telefónica y Altadis (Tabacalera) y pareja de Isabel Sartorius, exnovia del Rey Felipe VI, continúa preocupando mucho a su familia y amigos por su delicada salud. El empresario se encuentra en estos momentos en coma inducido por los médicos de la Clínica Ruber de Madrid, en la que ingresó a mediados del pasado mes de julio a consecuencia de un problema coronario grave. Aunque su estado ya revestía cierta gravedad, no ha sido hasta estos últimos días cuando ha comenzado a empeorar hasta el punto en que su entorno más cercano ha comenzado a preocuparse, dando el visto bueno a que se le induzca al como para preservar su vida.

La salud de César Alierta ha ido empeorando con el paso de los días, llegando incluso a entrar en parada cardiorrespiratoria hace tres semanas, tal y como han contado personas de su círculo más íntimo al diario ‘El Economista’. Este episodio fue el que provocó su hospitalización de urgencia a mediados del pasado mes de julio, cuando entró directamente a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Rúber de Madrid. Una vez aquí, y siempre según el relato de estas fuentes consultadas por el citado medio, el que fuese presidente de Telefónica sufrió un segundo infarto de miocardio, el cual provocó que los doctores decidiesen inducirle al coma para estabilizarle y así tratar de preservar su vida hasta que su salud les dé un respiro.

No obstante, parece que no está siendo tan sencillo, porque ahora César Alierta ha tenido que ser inducido de nuevo al coma tras comprobarse que su estado se agravaba inevitablemente. Su pronóstico es reservado y ni los facultativos ni la familia han querido ofrecer un parte médico para informar acerca de su estado. Una delicada situación en la que ya se habían visto envueltos hace ahora poco más de un año, cuando el empresario tuvo que interrumpir un viaje a Chile para poner rumbo de nuevo a Madrid, al presentar síntomas de estar sufriendo una angina de pecho. En esa ocasión todo quedó en un aviso, un susto, que anunciaba lo que podría llegar a suceder si no bajaba el ritmo de vida.

Su discreta relación con Isabel Sartorius

César Alierta es por todos conocidos por haber presidido Telefónica, pero para los seguidores de la crónica social también dio el salto a la popularidad en 2017 por iniciar un romance con Isabel Sartorius. La que fuese el amor de juventud del actual Rey de España le confiere una posición privilegiada en la prensa rosa, en la que César Alierta entró a formar parte cuando surgieron los rumores de su incipiente relación. Su historia de amor surgió en mayo de 2017, cuando coincidieron en un viaje solidario organizado por la Fundación Telefónica a Nigeria. Ambos acudían en calidad de voluntarios y pronto congeniaron tan bien que se aventuraron a iniciar un discreto romance.

No obstante, tanto han querido proteger su relación de miradas ajenas, que en numerosas ocasiones se ha hablado de ruptura entre ambos, dado que son contadas las ocasiones en las que se dejan ver en público. Cada cierto tiempo se habla de crisis entre ellos al no haber noticias de que compartan ocio o vida, pero más tarde una cita o un encuentro vuelve a situarles en el mismo camino. Una atención mediática que les ha sido difícil de digerir, especialmente por parte de César Alierta, que no ve con buenos ojos que después de su trayectoria profesional como hombre de empresa, sea conocido por muchos por su sonado romance con una exnovia del Rey Felipe.

Sea como fuere, el amor ha sido más fuerte y no solo ha superado la decisiva prueba del tiempo, al sumar ya tres años de relación, sino que también ha superado la prueba que ha supuesto el confinamiento para todos. La pareja ha superado este reto por separado, salvando las distancias con la ayuda de llamadas telefónicas y mensajes de Whatsapp, como el común de los mortales.