El temido coronavirus ha llegado a Hollywood, infectando a uno de los actores más aplaudidos de las últimas décadas. El actor Tom Hanks y su mujer, Rita Wilson, se encuentran aislados en Australia tras haber dado positivo en coronavirus, tal y como ha dado a conocer este miércoles el propio intérprete a través de su cuenta personal de Instagram. Una confesión que pone de relieve la frenética expansión de esta enfermedad que mantiene en jaque a todo el mundo, dado que ya han comenzado a conocerse nombres de famosos que comienzan a tener contacto directo con el virus.

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Tom Hanks ha pasado a engrosar la lista de contagiados por coronavirus en Estados Unidos, que ya ha superado el millar de casos confirmados, pese a la reticencia de Donald Trump a aceptar la amenaza que pende no solo sobre su país, sino sobre el mundo entero. Pese a que la situación parece estar desbordada y los contagios siguen subiendo el contador de manera cada vez más veloz, Tom Hanks ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a sus seguidores, a la vez que daba a conocer que él también ha sido víctima del Covid-19.

“Hola amigos. Rita y yo estamos aquí en Australia. Nos sentíamos un poco cansados, teníamos resfriado y algunos dolores. Rita tenía escalofríos que iban y venían. También algo de fiebre. Para hacerlo bien, como necesitamos ahora mismo en el mundo, nos hicieron la prueba del coronavirus y hemos dado positivo”, comenzaba a explicar Tom Hanks de manera concisa, pero mostrando una actitud serena para no contribuir a la psicosis social que se viven estos días en las calles de las grandes ciudades.

“Bueno, y ahora ¿qué hay que hacer? Las autoridades médicas tienen protocolos que hay que seguir. A los Hanks nos van a hacer pruebas, observar y aislar durante el tiempo que sea necesario por ley y seguridad. No hay mucho más que hacer que tomárselo día a día, ¿no? Mantendremos al mundo informado, ¡cuídense!”, se despedía Tom Hanks, que a pesar de haber contraído el coronavirus, la enfermedad de la que todo el mundo habla y que preocupa a la gran mayoría de la sociedad, él prefiere tomárselo con filosofía. A pesar de tener 63 años, al igual que su mujer, y entrar en la edad de riesgo para el virus, entiende que poco puede hacer más que esperar a que todo pase y recobra la salud y el mundo la normalidad.