Salma Hayek sabía que iba a morir. Lo tenía muy claro. Es por eso que se negaba a ir al hospital, ante el deseo de morir en casa, pero alejada de su familia. Este es su duro testimonio


La crisis sanitaria del coronavirus está causando estragos en todo el mundo, incluso ahora que el optimismo impera entre todos al avanzar a pasos agigantados en el proceso de inmunización de la población con la ansiada vacuna anti Covid-19. Sin embargo, para Salma Hayek casi llega tarde y es que a punto estuvo de perder la vida cuando resultó contagiada por el virus. Pero no es algo que se diga, sino que ella misma sintió la muerte pisándole los talones hasta el punto en el que llegó a despedirse de su familia y seres queridos ante la firme creencia de que había llegado su final. Una dramática historia que ha conmocionado a todo aquel que ha tenido oportunidad de conocer su duro testimonio ofrecido a la revista ‘Variety’.

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La actriz Salma Hayek aún no había puesto sobre la mesa lo mal que lo había pasado cuando el coronavirus entró en contacto con su organismo para devastarlo hasta casi acabar con su vida. A sus 54 años, la también productora mexicana ha roto su silencio sobre lo que ya considera los momentos más duros de su vida, para aquellos que aún pongan en duda la gravedad de la pandemia que ha acabado con millones de vidas en todo el mundo. Ella tuvo que contar con la inestimable ayuda del oxígeno asistido para poder respirar, dado que sus pulmones no daban abasto. Pero lo que recuerda con más dolor es cómo tuvo que permanecer aislada del mundo, de sus seres queridos y su propia familia durante siete largas semanas encerrada en una habitación tras dar positivo y ver cómo el virus persistía en su organismo.

Salma Hayek resultó contagiada al principio de la pandemia el pasado año 2020, cuando aún se desconocía el alcance real de lo que suponía el coronavirus. Cuando ella enfermó el tratamiento aún era experimental y pocos sabían qué hacer a ciencia cierta para sacar adelante a los contagiados de Covid-19. “Mi médico me suplicó que fuera al hospital porque estaba muy mal”, asegura Salma Hayek ahora con su vida fuera de todo peligro. En su día, ante la certeza de que iba a perder la batalla contra el virus, le respondió tajante a su doctor que “no”, que “prefiero morir en casa”. Unos días de angustia que, al parecer, pasaron, pero de los que aún sufre secuelas como son la fatiga y dificultades respiratorias.

Salma Hayek no podía pensar en trabajar en ese momento, pese a haber vencido al coronavirus, por culpa de las secuelas que este le había dejado. Lo hizo meses más tarde, cuando se incorpora al rodaje de ‘House of Gucci’, en la que trabaja con Lady Gaga y Adam Driver en Roma: “Fue fácil. Fue el trabajo perfecto para volver. No fue mucho tiempo”, reconoce la actriz, que vive en Londres junto a su marido, François Henri Pinault, y su hija Valentina de tan solo 13 años.