Este jueves a primera hora de la tarde corría la noticia como la pólvora. Alberto de Mónaco había dado positivo en coronavirus, un resultado que le convertía en el primer monarca en padecerlo. La información llegaba de la mano del gabinete de comunicación del Principado, sin embargo, su mensaje era tranquilizador. Su estado de salud no era grave y, además, su plena intención era la de continuar con sus labores desde su residencia. No obstante, debe seguir a rajatabla las medidas impuestas para evitar la propagación: mantenerse en cuarentena y estar recluido en su casa. Dos restricciones que, sin querer, le alejan de su esposa, la princesa Charlène, de quien se desconoce su paradero. De hecho, desde el pasado mes de enero ningún acto oficial ha vuelto a contar con su presencia, siendo muy pocas las ocasiones en las que la exnadadora olímpica ha acompañado al príncipe soberano de Mónaco durante el último año.

Todo apunta a que tanto ella como sus hijos, Jacques y Gabriela, se encontrarán confinados en la misma vivienda que el príncipe Alberto. Hablamos del Palacio Principesco de Mónaco. Una auténtica fortaleza en la que los cuatro permanecerán aislados hasta que la crisis sanitaria obligue, por lo que una vez más se desconoce la fecha de reaparición de Charlène. Toda una incógnita que justificaría en este caso que no haya ni rastro de ella tanto en la agenda real como fuera de ella. Vive recluida ‘en su palacio de cristal’ y cada vez son más los actos oficiales a los que se niega a acudir tanto en Mónaco como en el extranjero. Está alejada del foco y parece que su mayor deseo es que esta situación continúe en el tiempo. Así lo demuestra que las últimas imágenes que consten de ella daten de finales de enero, concretamente del día 27. Ambos acudieron junto a sus hijos a la festividad de Santa Devota, Patrona de Mónaco, pero una vez más la princesa consorte marcó distancia y tan solo hubo medias sonrisas por su parte. Aunque si nos retrotraemos en el tiempo no mintió. Ella siempre mantuvo que sería una «princesa a su manera» y lo cumplió.

En los meses anteriores su hoja de ruta había sido similar, ya que ni siquiera había asistido a la entronización de Naruhito, donde acudieron tanto mandatarios como Jefes de Estado. Entre ellos, Alberto de Mónaco, eso sí, sin acompañante.

Sumida en la tristeza

Boda de Alberto y Charlene de Mónaco

Desde que Charlène y el príncipe Alberto contrajeron matrimonio en el año 2011 el hermetismo ha reinado a su alrededor. Cada vez son más los secretos que les rodean, aunque el pasado mes de diciembre la princesa trató de explicar las razones por las que lucía un semblante serio cada vez que era ‘cazada’ por los paparazzis. Estaba triste y así se lo reveló a la revista sudafricana ‘Huisgenoot’. La distancia que la separaba de sus familiares era uno de los grandes motivos, el otro haber perdido a dos personas muy cercanas en el pasado año. Todo ello tras una misteriosa vida en la que se ha mostrado poco participativa y comprometida con todo lo que englobe a este lugar situado en la costa mediterránea de Francia.

1Una de sus últimas apariciones

Antes del 27 de enero apareció el 18 de diciembre. ¿Dónde? En una de las celebraciones que suelen contar con ambos: la ceremonia del árbol de Navidad.

 

 

2Es tímida y no le gusta ser el centro de atención

Varios artículos la definen como discreta, reservada y tímida. Una personalidad que también podría explicar su actitud frente a las cámaras. También el hecho de que decline las invitaciones a actos emblemáticos.

3Un vídeo la puso en el ojo del huracán

Fue en el pasado mes de noviembre. En un vídeo que circuló en las redes sociales se la pudo ver disfrutando junto a su hermano mientras veía la final del Mundial de Rugby, la cual ganó su país frente a la selección de Inglaterra. Entonces, se mostró desinhibida y espontánea, siendo esta la otra cara de la princesa.

4Su trabajo en la fundación

No es la primera vez que se hace referencia al alto número de veces en el que ha descuidado sus funciones. No obstante, ella está centrada, según ella misma, en la Fundación Princesa Charlène de Mónaco.

5Su objetivo

Una fundación que está establecida en los cinco continentes y cuya función es la de implantar programas para que los niños aprendan a nadar. Ella, por su lado, trata de conseguir donaciones para llegar a más gente y así salvar vidas.

 

6El pasado año se confesó en una entrevista

En la entrevista ‘Point de Vue’ Charlène permitió que tanto los monegascos como el resto del mundo se adentrara en cierta medida en su vida. «Por la mañana su padre los lleva a la escuela. Cuando vuelven a casa, mi trabajo comienza y dura hasta el día siguiente. Las tardes son generalmente agitadas. Cuando estoy a solas con ellos, los niños se pelean por ver quien se dormirá con mamá. Les encanta meterse en nuestra cama, así que a menudo nos encontramos allí un poco apretados», dijo entonces.

7¿Cómo es Alberto de Mónaco como padre?

A pesar de que no pueden pasar mucho tiempo en pareja debido a sus respectivos trabajos, Charlène reconoce el gran papel que ejerce Alberto de Mónaco como padre. «El Príncipe nació para ser padre. Alberto es un padre extraordinario, maravilloso, divertido, que escucha y anima. Pasa mucho tiempo con Jacques y Gabriella y los cuida tan a menudo como puede», explicó.

8Sin embargo, su matrimonio ha estado en entredicho

Los rumores de infidelidad por parte de Alberto de Mónaco han provoado que ambos estén en el disparadero más de una vez. Circunstancias que no han sido del agrado de Charlène y que ha tratado de desmentir el propio protagonista públicamente.

9Su enclave para confinarse

Al ser un país tan reducido Alberto de Mónaco tuvo que ‘conformarse’ con el Palacio de Grimaldi. Un espacio que ha ido sufriendo varias reformas y que, sin querer, cuenta con un sinfín de estilos decorativos en una residencia en la que han convivido varias generaciones reales.

10Poco queda de la Charlène pasada

Al menos físicamente. El antes y después de la princesa es más que evidente y esto se debe en gran parte a sus retoques estéticos. La mayor prueba las imágenes pasadas y actuales de ella misma.