El príncipe Joaquín de Bélgica tendrá que pagar 10.400 euros a la Justicia española por «romper el confinamiento» durante su viaje a España, donde acudió a dos fiestas.


El viaje del príncipe Joaquín de Bélgica a España le va a salir muy caro. En todos los sentidos. Moral y económicamente. A finales de mayo tomó un vuelo desde Bruselas a Madrid y desde la capital subió a un AVE directo a Córdoba. Allí le esperaba su novia, Victoria Ortiz Martínez-Sagrera, con la que lleva seis años de relación. El reencuentro habría tenido que demorarse al menos dos semanas más para cumplir con la cuarentena impuesta para visitantes procedentes del extranjero a nuestro país. Sin embargo, él se saltó el tramite, fundamental a la hora de contener la expansión del coronavirus.

Ahora la justicia ha hablado y tendrá que pagar una multa de 10.400 euros por saltarse las medidas de cuarentena que regían en esos momentos en nuestro país, según la subdelegación del Gobierno en Córdoba. En concreto, en el expediente figura la sanción por «romper el confinamiento». A su llegada tendría que haber guardado los 14 días preceptivos de aislamiento, cosa que no hizo pues acto seguido acudió a un par de fiestas en la ciudad en la que se reunieron más de 15 personas a la vez, el número establecido por la ley. El joven comenzó a sentirse mal y tras someterse a la prueba correspondiente dio positivo en coronavirus.

Joaquín es sobrino del rey Felipe de Bélgica, y por tanto nieto de los reyes eméritos Alberto y Paola de Bélgica (en la foto). Tiene 28 años y es el menor de los tres hijos de la princesa Astrid y Lorenzo, el Archiduque de Austria-Este. El joven ocupa actualmente la décima posición en la línea de sucesión al trono de los belgas.

La visita de Joaquín a España provocó una gran polémica en ambos países por la falta de responsabilidad del príncipe. Todo ello motivó que él mismo emitiera un comunicado: «Me disculpo no haber respectado las medidas de cuarentena durante mi viaje. En estos momentos difíciles, no deseo ofender a nadie. Lamento profundamente mis acciones y aceptaré las consecuencias».

Aunque al principio justificó este viaje por motivos laborales (supuestamente unas prácticas empresariales), después trascendió que había venido a un par de celebraciones. En el informe policial Joaquín declaró que había estado en dos reuniones, una en una finca de Hornachuelos y otra en una vivienda de Córdoba en el barrio de El Brillante, con doce y quince personas respectivamente, sin contar a los niños presentes. La primera de ellas habría sido el cumpleaños de su novia, el pasado 25 de mayo. La segunda fiesta habría sido por el mismo motivo pero citando a los amigos de la pareja. En las cifras hay ciertas discordancias, ya que la Junta de Andalucía proclama que en el domicilio cordobés llegaron a juntarse 27 invitados.

SU NOVIA ESPAÑOLA

Victoria Ortiz, su novia, pertenece a una adinerada familia agraria andaluza y ella tiene una formación internacional. De hecho, conoció al príncipe mientras hacía unas prácticas en el Europarlamento en Bruselas. De esta manera, si llegan a terminar en boda, la conexión de realeza entre Bélgica y España volvería a producirse después del matrimonio del rey Balduino con la española Fabiola de Mora y Aragón.

Mientras tanto, parece que los abogados de Joaquín de Bélgica, del bufete de Mariano Aguayo, no descartan presentar alegaciones cuando reciban el expediente y para ello tienen un plazo de 15 días.