Recuperando poco a poco su agenda habitual, la princesa Charlene ha reaparecido durante el tradicional picnic que se realiza en el Parque Princesa Antoinette​ de Mónaco. Una cita en la que también han estado presentes su marido, el príncipe Alberto, y sus dos hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, de siete años. Este acontecimiento reúne a los monegascos para despedir el verano y dar la bienvenida al nuevo curso. 

Charlene de Mónaco
Gtres

Si en anteriores ocasiones los niños han centrado todas las miradas, ahora es Charlene quien copa el protagonismo. Después de un tiempo difícil en cuestión de salud, la exnadadora comienza a levantar cabeza. Esta vez se dejo ver muy pendiente de los pequeños, llegaba a la cita de la mano de su hija Gabriella, y optaba por un look en color blanco compuesto por una llamativa túnica, sin mangas, de encaje y cuello chimenea y pantalón del diseñador sudafricano Terence Bray. Este acto, que organiza el ayuntamiento de Mónaco, no se pudo realizar durante los últimos dos años debido a la pandemia del coronavirus.

Una nueva etapa para Charlene de Mónaco

El inicio del curso también parece marcar una nueva etapa para Charlene de Mónaco quien quiere recuperarse y estar al cien por cien cuanto antes después de la grave infección que contrajo este mismo año. Ya está cumpliendo con su agenda habitual y ha participado en un acontecimiento marcado en rojo para la Familia Real monegasca que reúne a los habitantes del Principado. Una celebración al aire libre, que comenzó como una iniciativa del ayuntamiento, hace más de 90 años. Un evento muy familiar, que adoptó el Príncipe Rainiero, en el que también tienen cabida el folclore popular y la gastronomía local. Muchos acuden a la cita con el traje tradicional y, en años anteriores, hemos visto cómo los pequeños Jacques y Gabriella también lo han lucido.

Charlene de Mónaco
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Durante esta edición, los niños -que acudieron por primera vez a este picnic con tan solo ocho meses- han conjuntado sus estilismos en color azul. La princesa Gabriella llevaba un vestido de flores con tirantes de volantes y su hermano una camisa abierta confeccionada con la misma tela que combinó con camiseta blanca y pantalón en verde. El príncipe Alberto se mostró encantado de que el picnic volviera a reunir a los habitantes del principado. «Es un evento divertido, un momento realmente agradable del año. Es simplemente un entorno fantástico, muy informal. La misa que abre es un poco formal, pero luego se convierte en un picnic y hay una pequeña atmósfera de cóctel. Es simplemente maravilloso poder caminar y hablar sobre cómo ha ido el verano con la gente que conoces», afirmó a la prensa.

El príncipe de Mónaco también destacó que existían muchas ganas entre los ciudadanos de recuperar esta tradición tras unos años difíciles marcados por el distanciamiento social. «Poder interactuar con amigos, tener una buena comida y una buena bebida. Lo vimos con el regreso de los visitantes a Mónaco este verano».