La antigua residencia de verano de los reyes de Grecia, donde pasó su niñez la Reina Sofía, va a transformarse en un complejo turístico con museo, hotel, restaurante y sus propios productos eco.


El palacio de Tatoi se prepara para reabrir sus puertas. Aquel fue el hogar de niña de la Reina Sofía, en el que atesora sus recuerdos más queridos, como ha manifestado en más de una ocasión. El exilio de la Familia Real griega, la nacionalización por parte del Estado y toda una serie de avatares históricos han llevado al lugar a un deterioro tal que podría ser el particular ‘Rosebud’ de ‘Ciudadano Kane’ para la soberana: ese lugar mítico de la infancia ya perdido para siempre. Recordemos, además, que allí se encuentran enterrados sus padres, los reyes Pablo y Federico de Grecia. Pero no, eso no va a suceder, porque ahora al fin hay espacio para la esperanza.

Tal y como acaba de anunciar la ministra de Cultura de Grecia, Lina Mendoni, el Gobierno desea transformar la finca de Tatoi en un reclamo turístico con carácter sostenible. Para ello van a invertir unos 130 millones de euros, que se destinarán a la restauración del propio palacio reconvertido en museo, además de la apertura de un hotel y restaurante dentro del complejo. También se enfocarán en lanzar su propia línea de productos ecológicos criados o cultivados en la finca, igual que explotan sus tierras la Casa de Alba o el mismísimo príncipe Carlos de Inglaterra en Highgrove.

Situado a las afueras de Atenas, Tatoi fue comprada en 1871 por el rey Jorge I de Grecia para pasar los veranos. En 1967 en Grecia se produjo un golpe militar que derrocó al entonces rey Constantino, hermano de Doña Sofía, quien había sucedido al rey Pablo, y este tuvo que marcharse fuera con los suyos. Desde entonces, la residencia y sus alrededores fueron cayendo en el más triste abandono.

En 1991 el Estado permitió a Constantino retirar muchos de los efectos personales que habían dejado allí, entre ellos una fabulosa colección de huevos Fabergé, muchos de los cuales fueron subastados posteriormente. En 2003 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a su favor en su litigio para que Grecia le devolviera la posesión de Tatoi, que se saldó pagándole en compensación 12 millones de euros. Al final se convino en que este dinero se reinvirtiera en el pueblo heleno afectado por los desastres naturales, para lo cual el exmonarca creó la Fundación Ana María, en nombre de su esposa.

El antiguo monarca cambió su residencia de décadas en Londres para volver a vivir en Grecia y desde entonces tienen como tradición celebrar cada año una misa en honor de sus padres ante sus tumbas en Tatoi. Las mismas que hace unos meses fueron noticia tras haber sido vandalizadas rompiendo la cruz de mármol que las preside.

El proyecto turístico de Tatoi es de lo más ambicioso, ya lo ha dicho la ministra, sobre todo por el reto que supone, más que llevarlo a cabo, «sostener los inmensos costes de funcionamiento cuando esté en marcha». Aunque no es la primera vez que se aborda una rehabilitación, parece que esta vez va en serio y más a fondo. Como posible fecha de inauguración se baraja el año 2023.

Esto va a hacer que el antiguo hogar de la Reina Sofía recupere todo su esplendor y que el resto del mundo también pueda verlo. Entre las curiosidades de las que se podrá disfrutar están varios carruajes antiguos, uno de los cuales es el que utilizaron los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía para su boda, el 14 de mayo de 1962. Será interesante ver si la madre del Rey Felipe VI acudirá como una de sus primeras visitantes y poder recordar ‘in situ’ aquellos maravillosos años.