El conde Simon Bowes-Lyon, de 34 años, ha reconocido que estaba «borracho» cuando asaltó sexualmente a una joven que dormía en su castillo escocés tras una fiesta.


El escándalo toca de nuevo a los Windsor. O al menos muy cerca. Simon Bowes-Lyon, un primo por parte materna de la reina Isabel II de Inglaterra, acaba de comparecer en un tribunal escocés, donde se ha declarado culpable por la agresión sexual cometida hacia una joven. Todo sucedió en un lugar emblemático para la realeza británica, el castillo de Glamis, en Angus, donde creció la popular Reina Madre, madre de la actual soberana (fallecida en 2002, a los 102 años), y donde también nació su hermana, la princesa Margarita.

Desde 2017 Simon Bowes-Lyon, de 34 años, es el 19º conde de Strathmore y Kinghorne, título que llevó el abuelo materno de la reina Isabel, de la que es primo tercero. Es bisnieto de un hermano de la Reina Madre. Según ha quedado probado en el juicio, el aristócrata acogía en su castillo la presentación de una revista de estilo y vida, durante el fin de semana de mediados de febrero de 2020.

En la primera noche Simon y la mujer en cuestión, una joven de 26 años, se conocieron en una cena y charlaron amistosamente. Incluso la invitó a ver uno de sus coches de colección.  Al día siguiente se celebró una fiesta de gala. Ella se retiró antes, mientras el joven continuó disfrutando de la noche. Los hechos se produjeron el 13 de febrero de 2020, cuando, ya de madrugada, el aristócrata llamó a la puerta del dormitorio donde dormía la mujer, pidiéndola entrar porque «era importante». Tras abrirle la puerta, él se precipitó hacia el interior, tirándola sobre la cama e intentando asaltarla en repetidas ocasiones, mientras trataba de arrancarle su camisón. El ataque duró unos 20 minutos.

La joven abandonó el castillo a la mañana siguiente y al volver a casa reportó la agresión a la Policía, que rápidamente inició una investigación. El conde también le envió un email de disculpa a la afectada tras lo ocurrido, pero nada ha detenido la acción de la Justicia. A las puertas de la Corte donde se celebraba el juicio, Simon Bowes-Lyon declaraba ante las cámaras sentirse «profundamente avergonzado» de sus actos. Añadiendo que «claramente había bebido demasiado en la noche del incidente. Debería haber haberme dado cuenta. Reconozco, en cualquier caso, que el alcohol no es excusa para mi comportamiento«, según recogen medios como la BBC.

«TENGO QUE AFRONTARLO Y SER RESPONSABLE»

«No me creía capaz de comportarme de ese modo, pero tengo que afrontarlo y ser responsable. Mis disculpas van, sobre todo, hacia la mujer afectada, pero también me gustaría pedir perdón a mi familia, amigos y colegas por la angustia que les he causado», concluía.

El Tribunal del Sheriff de Dundee le ha concedido, de momento la libertad bajo fianza, aplazando la sentencia para más adelante. El conde se enfrenta a una posible condena de cinco años de prisión. También se ha ordenado que el castillo de Glamis sea evaluado por su idoneidad para albergar al acusado, mientras se encuentre bajo esta orden judicial. Además, como resultado del inadmisible episodio, el conde ha pasado a ingresar en la lista oficial de agresores sexuales de Reino Unido.

Por ahora no ha habido una respuesta o valoración al respecto por parte de la Casa Real británica, que tras el Megxit, el escándalo sexual del príncipe Andrés y otras cuestiones, no gana para disgustos.