La niñera española de los duques de Cambridge está formada en Norland y sigue sus preceptos a rajatabla para velar por la individualidad de los príncipes en su crianza. Estos son los principios de su educación y la palabra que tiene prohibida pronunciar


Mucho se ha hablado ya de la niñera que ayuda en las labores de crianza de los duques de Cambridge. Al menos sí en España y es que el hecho de que la nana del príncipe George, Charlotte y Louis es española, concretamente de Madrid, y eso siempre nos llena de orgullo y satisfacción. Se llama María Teresa Turrión Borrallo, tiene 50 años, y tiene una estrecha relación con el príncipe Guillermo y Kate Middleton, dado que sobre ella recae parte de la responsabilidad del cuidado de sus vástagos, especialmente de George, quien está llamado a ser el próximo rey de los británicos cuando llegue su momento.

A la hora de criar y educar a un futuro soberano prima la intención de sus padres de hacerle que tenga una infancia lo más normal posible, alejado del bullicio que despierta la fama que arrastra su real familia. Después, poco a poco, se le van inculcando unos valores de responsabilidad y compromiso con la institución que va a representar y, por supuesto, una formación académica y militar que le permitan conocer el mundo a la perfección para después ajustarse a las normas y preceptos de las relaciones internacionales. Ahora, en los primeros pasos, su niñera española juega un papel destacado y sigue a pies juntillas las reglas establecidas por sus jefes para el cuidado de sus hijos. Algunos de los detalles de esta normativa han trascendido a los medios, no precisamente por su parte, debido al contrato con cláusula de confidencialidad que ha firmado. Y un detalle ha llamado poderosamente la atención de todos y es que hay una prohibición expresa a no pronunciar una palabra.

Foto: María Teresa Turrión Borrallo (Gtres)

Tal y como ha publicado el diario ‘The Sun’, la niñera no puede pronunciar una palabra en concreto a lo largo de su jornada laboral y mientras estén presentes los príncipes. No puede referirse a ellos como “niños” y esta palabra está prohibida completamente. Puede parecer curioso, pero tiene su explicación. Los duques de Cambridge buscan que sus hijos crezcan con seguridad en sí mismos, de manera espontánea y fortaleciendo su propia personalidad sin que se les limite o coarte de forma alguna.

Según el experto en cuestiones de realeza Louis Heren, las niñeras que se han formado en Norland, como es el caso de María Teresa Turrión Borrallo, aprenden la importancia de reforzar la individualidad de cada menor en las etapas en las que se forja su propio carácter. De ahí que no puedan referirse a ellos como “niños” y así lo explica el experto a ‘The Mirror’: “La palabra niño está prohibida. Es una señal de respeto a los pequeños como individuos”, asegura. En su lugar, la institutriz debe llamarles simplemente por su nombre y así no cae en una falta de respeto hacia su juventud con un término como “niño”.

Foto: Gtres

El príncipe Guillermo quiere aplicar en la crianza de sus hijos lo que ha aprendido de su propio ejemplo y es que considera que en su niñez se cometieron algunos errores. Creció en una especie de burbuja y su nexo con el exterior siempre era con prensa de por medio. Ha crecido temiendo la atención mediática que, finalmente, provocó la muerte de su madre. Ahora desea que sus vástagos crezcan entendiendo el mundo con normalidad, fortaleciendo sus diferencias y valorando su individualidad, para después dar el paso a la formación académica en sí y, más tarde, en la militar como miembro de una familia real.

Podría considerarse un método moderno el llevado a la práctica por las institutrices que se han formado en la academia de Norland. Eso sí, esta forma de atender a la individualidad del menor y tratar de potenciar su propia personalidad quizá confronta con la indumentaria que estas niñeras deben llevar mientras dura su jornada laboral y que tiene un aspecto ajado y algo austero o antiguo. Sobre esto también ha hablado Louis Heren para dejar claro que “no tiene que ser estricto. El hecho de que las niñeras de Norland usen el uniforme marrón y se vean bastante antiguo no significa que su mensaje sea anticuado. No, es una tontería”, sentencia el experto, que subraya que la educación impartida por las alumnas de esta institución priman la crianza a través del juego, la lectura de cuentos, el respeto a la naturaleza y las actividades al aire libre: “Ensuciarse jugando con los niños es una parte clave del espíritu de Norland”, asegura.