La reina Máxima de Holanda sorprende en su último acto público luciendo una férula en una mano y extrañas marcas rojas.


Ayer Máxima de Holanda volvía a escena en una de sus semanas más ajetreadas tras las vacaciones de verano. El hecho es que en esta ocasión no llamó la atención exclusivamente por su atuendo (que también), sino por otro pequeño detalle: en su mano derecha lucía una férula. Rápidamente surgieron las preguntas: ¿qué le había pasado a la reina?

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Máxima realizó una visita a la nueva súpercomputadora Snellius, ubicada en Ámsterdam, llamada así en honor de un famoso científico neerlandés del siglo XVII, y que es la más grande y rápida de los Países Bajos. En este ambiente de tecnología al más alto nivel destacaba su mano con esa especie de apósito blanco y que, si al principio trató de disimular bajo su cartera, después no tuvo inconveniente en mostrar abiertamente, gesticulando y saludando con ella.

No había nada que ocultar. ¿O sí? Al interés desatado, el servicio de información del Gobierno se ha limitado a responder que la soberana «sufrió una pequeña fractura de su mano derecha este verano». No se aportan más detalles de cómo se produjo ni si ha debido someterse a alguna operación o tratamiento a consecuencia de esto.

Los médicos utilizan las férulas para las fracturas de los huesos en caso de que esta zona esté inflamada, para favorecer así el movimiento pero a la vez mantenerlo controlado. si la zona que rodea a la lesión está inflamada. La férula que lleva Máxima de Holanda es un modelo bastante ligero, que le agarra uno de sus dedos por delante y le sujeta por la muñeca y la palma de la mano.

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Si acercamos la lupa, se puede observar otro elemento curioso en su palma. Unas señales rojas ocupan la parte al pie de los dedos, en la almohadilla superior del dorso de la mano. Son unas marcas bastante recientes, típicas después de una intervención o por haber llevado clavos. Según se ve, el dedo anular es el que habría tenido más afectado. Al parecer, la reina tenía bastantes molestias y el equipo médico ha optado por prescribirle la férula.

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Sea como sea, Máxima supo cómo ‘integrarla’ en su estilismo. Apareció con un conjunto de gasa de blusa y pantalón, en color beis, ideal para el entretiempo. Sin embargo, lo que verdaderamente acaparó miradas fue su diadema de pétalos confeccionada en el mismo tejido del traje. Un estilo que no es nuevo en ella y que logra darle una apariencia más juvenil. Mientras se recupera de su mano, la esposa de Guillermo de Holanda continúa imparable en una agenda sin fin.