Sofia zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, hermana del exmarido de Corinna Larsen, se ha casado en Austria rodeada de los suyos. La amiga del Rey Juan Carlos mantiene una nefasta relación con su exfamilia política.


El pasado fin de semana hubo otra boda real, aunque ha pasado casi inadvertida para el gran público. El motivo es porque no se trata de una Familia Real reinante, ni de primera línea (según se mire), pero es lo suficientemente importante por varios motivos. Hablamos del enlace de la princesa Sofia Sayn-Wittgenstein-Sayn, la sexta de los siete hijos de Alexander zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, titular de dicha familia principesca con raíces en Austria y Alemania.

El nexo con Corinna Larsen, la «amiga entrañable» del Rey Juan Carlos, es que es la hermana del príncipe Casimir, exmarido de la empresaria y padre de su hijo Alexander, que ahora tiene 18 años. La pareja estuvo casada de 1999 a 2004, año en el que se divorciaron. Era su segundo marido tras el empresario británico Philip Adkins, con quien tuvo a su hija Anastasia. Casimir es doce años más joven que Corinna y volvió a contraer matrimonio en 2019 con la modelo estadounidense Alana Bunte, con quien el pasado 21 de abril dio la bienvenida a otro hijo, Johann Friedrich Salentin.

Tras su divorcio, Corinna continuó haciéndose llamar princesa zu Sayn-Wittgenstein, algo que ha molestado enormemente a esta rama real, pidiéndole encarecidamente que deje de usarlo. Es más, el nombre de Corinna está completamente borrado de la página web oficial de la familia y solo se alude a ella como «exmujer» del príncipe Casimir. Por supuesto, tampoco figuraba en la exclusiva lista de invitados. No quieren saber nada de ella.

El pasado 8 de agosto la familia se reunió para celebrar la boda de la princesa Sofia con Archia Akhavan-Kharazian (28), un hombre de negocios londinense de padre iraní y madre española (quien, por cierto, llevaba en la boda la tradicional peineta y mantilla). Como decimos, la novia, de 34 años, es la sexta hija del príncipe zu Sayn-Wittgenstein-Sayn y la condesa Gabriela of Schönborn-Wiesentheid, está licenciada en Artes por la Universidad de Londres y actualmente trabaja como especialista y directora del Departamento de Diseño de la casa de subastas Phillips en Londres. La pareja, que se conoce desde hace años, anunció su compromiso el pasado marzo.

BODA EN AUSTRIA

La ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de San Lorenzo en Mondsee (Austria), y fue oficiada por el decano de Frankfurt, Johannes zu Eltz, íntimo amigo  de la familia. El enlace tuvo un carácter discreto, con pocos y cercanos invitados, entre los que destacó la presencia de la abuela paterna de la novia, la princesa Marianne of Sayn-Wittgenstein-Sayn, que ha cumplido nada menos que 100 años. La antigua fotógrafa, a quien cariñosamente llaman «Mamarazza», fue la primera en felicitar a su nieta.

Tras el «sí, quiero» se celebró una recepción en el pabellón de caza familiar. El impresionante palacio de Sayn fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y fue completamente restaurado hasta su reapertura en el año 2000. En la actualidad puede visitarse y la familia ha impulsado numerosas iniciativas turísticas para sacarle partido.

La princesa Sofia lucía un vestido color crema confeccionado en lino de seda y diseñado por Natascha Klein, realizado en su taller de Villa Petersberg. El toque sentimental lo puso con la tiara floral de diamantes y el velo, propiedad de la familia, que han llevado todas sus novias de varias generaciones.

Antes de la boda religiosa los novios también se unieron en un enlace civil, en el Ayuntamiento de St. Gilgen, en la provincia austriaca de Salzsburgo. Después los recién casados emprendieron rumbo a su luna de miel bajo las condiciones de la pandemia mundial de la Covid-19, pero con toda la felicidad posible.