El pasado 27 de diciembre Laura Matamoros daba a luz a su segundo hijo, el pequeño Benji. Y aunque los primeros meses han sido bastante duros (ya que el postparto ha resultado ser más complicado de lo que esperaba), poco a poco vuelve a sentirse bien con su cuerpo. «Tengo muchas ganas de empezar a entrenar ya y llegar perfecta a verano», decía la joven hace un par de meses en Instagram. ¡Pues dicho y hecho! El deporte ya forma parte de su rutina cotidiana, pero además, la hija de Kiko Matamoros se ha propuesto sacar más tiempo para ella y cuidarse lo máximo posible.

Hace pocas semanas se ponía manos a la obra para lograr un rostro más luminoso e hidratado, y para ello recurría a las infiltraciones de ácido hialurónico. Y ahora, a pocos días para que de comienzo la primavera, le ha tocado el turno a sus cejas.

Lo cierto es que desde que la mascarilla llegase a nuestras vidas las cejas se han convertido en las verdaderas protagonistas (con permiso de los ojos, por supuesto). Conseguir lucirlas pobladas y fuertes no es tarea fácil, ya que con el paso del tiempo se pierden pelitos que son difícil de recuperar. Pero por suerte, existe una técnica que permite definir y crear cejas pelo a pelo sin que nadie note la diferencia con unas naturales. Y no estamos hablando solo de aquellos casos en los que la pérdida es parcial o completa, ya que el microblading también es ideal para todas aquellas que siempre han echado de menos unas cejas bien definidas, como es el caso de Laura Matamoros.

Laura Matamoros prueba el microblading de cejas y consigue un resultado totalmente natural

Después de pensárselo mucho, la influencer puso rumbo al templo de la belleza de la mayoría de famosas de nuestro país, Tacha Beauty, para probar de una vez por todas el famoso microblading. Eso sí, solo confió en una de las mejores profesionales de esta técnica, Silvia González. Y salió… ¡Feliz!

«No duele absolutamente nada, estoy encantadísima. Ahora están un poco rojas pero han quedado súper naturales», explicaba Laura Matamoros. Aunque por lo general, al finalizar el proceso el tinte se ve un poco más oscuro (debido a que el pigmento aún no se ha asentado), Laura ya puede presumir de unas cejas perfectas y naturales.

El microblading no es permanente

Si después de ver lo bien que le ha quedado a Laura te animas a probarlo, debes saber que el microblading se va degradando poco a poco, hasta que algunos trazos desaparecen, por lo que hay que repetir la técnica cada cierto tiempo. La duración habitual suele ser de 8 a 12 meses.