Todas queremos una melena densa, fuerte y llena de brillo. Pero para conseguirlo, el primer paso es hacer las cosas bien debajo de la ducha. Toma nota de cómo debes lavar tu pelo y, si empiezas ya, notarás la diferencia en pocas semanas.

Olvídate del agua muy caliente

Esa manía tan habitual de lavarse el pelo con agua demasiado caliente es muy perjudicial para el cabello, ya que abre la cutícula y parte la fibra. Antes de aplicar el champú, empapa bien el pelo con agua tibia y aprovecha siempre el último aclarado para terminar con agua
fría. Conseguirás sellar la cutícula y sumar un plus de brillo. Sabemos que esto en invierno cuesta, pero merece la pena intentarlo.

Utiliza dos champús diferentes

El cuero cabelludo hay que mantenerlo muy limpio, ya que es la base del cabello y por eso hay que tratarlo como la parte más importante. Sin embargo, las puntas son más delicadas y necesitan cuidados diferentes para que luzcan sanas y fuertes. ¿La solución? Lavar tu pelo con dos champús específicos. Por ejemplo, si tienes las raíces grasas y las puntas secas, busca uno que regule el sebo y otro con gran poder nutritivo.

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Dedícale tiempo al cuero cabelludo

Es imprescindible que el proceso de limpieza del cuero cabelludo dure como mínimo 3 o 4 minutos. ¿El motivo? Este es el tiempo que necesita el champú para que sus activos lleguen a penetrar en en el bulbo piloso y a la vez cumplir su función de barrido. Durante ese tiempo no pares de masajearlo, con ello activarás la circulación sanguínea y fomentarás que el pelo crezca más fuerte.

Pero ojo, no frotes tu melena

Solemos tener la sensación de que cuanto más frotamos el pelo al aplicar el champú más limpio está al aclararlo. Pero este gesto debe evitarse a toda costa, porque solo sirve para que se encrespe más. Lo mejor es masajear vigorosamente el cuero cabelludo con el champú específico y aprovechar la segunda jabonada para limpiar todo el cabello, dejando que caiga la espuma y frotando suavemente con los dedos.

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Exfolia una vez por semana

De la misma manera que exfoliamos nuestro rostro y nuestro cuerpo, el cuero cabelludo también lo necesita. Exfoliarlo una vez por semana contribuye a retirar las células muertas, el exceso de sebo (y caspa) o residuos de productos que pueden asfixiar el folículo piloso. Aplica el exfoliante capilar, masajea, acláralo con mucha agua, lávate el cabello y, por último, utiliza siempre el acondicionador de medios a puntas.