«Los años pasan, pero tú decides cómo llevarlos» debe pensar Tamara Falcó (40 años). Sin duda, la socialité es una mujer que se preocupa por el paso del tiempo y los estragos que este provoca en el rostro y cuerpo. Siempre coqueta, es habitual verla compartir sus momentos de rutina de belleza y sus trucos infalibles para lucir perfecta. Además de desvelar sus cremas y sérums favoritos, la hija de Isabel Preysler también se ayuda de pequeños retoques estéticos.

Lo cierto es que la empresaria está más guapa que nunca. Siempre que la vemos pensamos en que si se ha hecho algo, decimos que se lo ha hecho muy bien. Desde SEMANA hemos querido consultar la opinión de una experta en medicina estética para sacar a la luz los trucos de la luminosa y tersa cara de la marquesa de Griñón.

Tamara Falcó y su transformación evidente a lo largo de los años

Para hacer un repaso a su cambio de imagen (evidente) nos hemos puesto en contacto con la Doctora Elena Moreno Luna, de la clínica FEMM, quien asegura que para dar luminosidad al rostro de la piel y unificar el tono podría haberse realizado tratamientos de luz pulsada, también conocida como IPL. «Es muy posible que también se haya aplicado IPL en el escote y cuello. Así, unifica el tono de la piel, eliminando las manchas solares, y estimula la producción de colágeno para lograr mayor luminosidad». Además, «también para conseguir este efecto de brillo en la piel se inyecta vitaminas cuando tiene algún evento especial», segura.

También destaca, en el rostro de Tamara, la ausencia total de arrugas o signos de expresión y una mandíbula definida y angulosa sinónimo de juventud. Para ello «utiliza toxina botulínica en el tercio superior: frente, entrecejo y patas de gallo. Y seguramente también puede en el masetero, con lo que consigue que la cara quede más afinada, más triangula», explica Elena.

Luce unos labios más gruesos y una nariz más ‘respingona’

En los últimos años las inyecciones de ácido hialurónico han cobrado fuerza y mucha popularidad. Estos rellenos inyectables, que no son invasivos y que, en teoría se absorben con el tiempo, funcionan para rellenar arrugas, dar volumen a los labios o incluso para corregir simetría a la cara.

Podemos ver que los labios de Tamara tienen mucho más volumen ahora que hace unos años y, los pómulos están muy marcados. De hecho, la doctora considera que: «utiliza ácido hialurónico en los pómulos, para proyectarlos y marcarlos bien, y en el tercio inferior, en el mentón para adelantarlo un poquito, y en la mandíbula, con lo que consigue perfilar esa zona y evitar la flacidez en el cuello, pues el ácido hialurónico la estira un poquito. Probablemente también lo lleva en los labios»

Y la nariz se ve ciertamente más respingada, algo que se puede lograr de varias formas. O bien mediante una cirugía o, también, con infiltraciones de ácido hialurónico. Respecto a esto, la experta de FEMM asegura: «Diría que se ha hecho una rinoplastia, pues en las fotos más antiguas la base de la nariz es muy ancha y en las posteriores es más fina. Esto se puede conseguir con ácido hialurónico, pero requiere repetirlo de manera periódica, por lo que supongo que habrá recurrido a la rinoplastia para lograr un resultado duradero».

Aunque la medicina estética, en pocas palabras, hace magia, es necesario tener muy claro que tiene que practicarse con un especialista que esté certificado en la materia.