"Hoy, solamente queremos decirte que, desde ese lugar en calma que has conseguido y que tanto te ha costado, esta profesión te otorga este reconocimiento tan bonito", ha afirmado María Esteve.


Hace 35 años que Pepa Flores tomó la sólida decisión de que su vida y el mundo del cine, ese que la había consagrado como una niña prodigio, tomaran caminos bien distintos. La inolvidable Marisol ha sido galardonada con el Goya de Honor, pero ajena a la luz de esos focos que tanto la hicieron brillar, la actriz y cantante no ha acudido al Auditorio Martín Carpena de Málaga, en su lugar lo han hecho sus tres hijas, María Esteve, Celia Flores y Tamara Esteve.

Las tres hermanas sobre el escenario

Uno de los momentos, sin duda, más emotivos de esta 34 edición de los máximos galardones de cine español. Las más de 3.000 personas que abarrotaban el auditorio se rendían al talento de Pepa Flores con una calurosa ovación. La actriz María Esteve fue la única encargada de tomar la palabra y confirmó que su madre estaba siguiendo la gala desde casa. Invitó a subir al escenario a su hermana Tamara Esteve, a pesar de que según confesó no estaba previsto en el guion. La hija más desconocida de la artista se mostró la más emocionada de las tres, completamente rota en lágrimas.

«Hace más de 30 años que nuestra madre tomó la firme decisión de bajarse de los escenarios y apartarse de los focos para siempre», ha recordado María Esteve quien agradecía las muestras de cariño que había recibido durante estos últimos días. «Nosotras no nos podemos sentir más orgullosas de recoger este premio en su nombre», añadía.