La reina Isabel retoma su agenda oficial y se quita el luto presidiendo varias audiencias virtuales desde su retiro en Windsor.


El pasado 9 de abril la reina Isabel de Inglaterra perdió al que ha sido su marido durante 73 años. Y el 17 de abril le daba su último adiós en un solemne funeral en Windsor. La muerte del duque de Edimburgo ha sumido a su familia en una «profunda tristeza», como ella misma ha reconocido en sus primeras palabras públicas tras las exequias, pero la vida continúa y la soberana tiene muy claro que su destino es seguir sirviendo a la Corona hasta el final. Isabel II, que acaba de cumplir 95 años, ha dado por concluido el periodo de luto oficial y ya ha vuelto al trabajo.

Royal UK.

Ayer mismo la reina presidía varias audiencias con las nuevas embajadoras de Letonia y de Costa de Marfil. Eso sí, lo hacía a través de una videoconferencia: ella en un salón del castillo de Windsor, donde lleva residiendo en el último año, y las diplomáticas en otro del palacio de Buckingham en Londres. La monarca se retiró a Windsor junto a su marido durante la pandemia como medida de seguridad. Y aunque ahora ya está vacunada contra la Covid, prefiere seguir en la que es una de sus residencias más queridas. Además de que allí mismo ha sido enterrado su querido esposo.

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Durante la pandemia se ha convertido en habitual este tipo de audiencias virtuales, lo cual no deja de resultar curioso. Mientras una tablet reposa en un aparador palaciego con la imagen de la reina, los embajadores presentan ante ella sus credenciales a la manera tradicional.

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El hecho es que la reina ha sacado fuerzas de flaqueza, demostrando una vez más de qué pasta está hecha. A todos nos conmovió su solitaria figura en la iglesia ante el féretro de su esposo y la tristeza de su mirada. Pero ahora se ha quitado el negro luto y ha aparecido vestida de azul y con estampado de flores. No le faltaba su collar de perlas de cuatro vueltas y un precioso broche como adorno. También llevaba los labios pintados de rojo. En definitiva, una imagen perfecta muy consciente de la relevancia que tiene como estandarte y símbolo de la monarquía británica.

Gtres.

Aunque solo cuatro días después de la muerte de Felipe de Edimburgo también llevó a cabo otro compromiso (la ceremonia de jubilación de su anterior Lord Chambelán, su mano derecha), entonces no hubo cobertura pública y fue un acto estrictamente privado. Después del funeral, coincidiendo con su 95 cumpleaños el pasado 21 de abril, la reina publicó un mensaje de agradecimiento por todas las muestras de cariño recibidas: «Mientras mi familia atraviesa un periodo de enorme tristeza, ha sido reconfortante para todos nosotros ver y escuchar los homenajes que se han rendido a mi marido (…). A mi familia y a mí nos gustaría agradecer todo el apoyo y la amabilidad que se nos han mostrado estos días. Nos han conmovido profundamente».

Gtres.

En esta ocasión aparece por primera vez en ‘persona’ retomando su agenda oficial. Su sonrisa fue otro gesto de su saber estar. Amable, educada, regia… La reina Isabel conoce cuál es su deber. Por algo es la soberana más longeva de la Historia en el trono, nada menos que 69 años, y desde luego sabe cómo hacer su trabajo, en los buenos y en los malos momentos.