Rozalén ha sabido acariciar el alma del público con sus canciones, esas en las que también habla del maltrato que sufrió por parte de su novio. Repasamos su peculiar vida, con un padre cura y con una madre artista, así como un convulso pasado amoroso


Rozalén ha logrado destacar en el difícil mundo de la música sin necesidad de contar con el respaldo de un programa de televisión y sin ser un fenómeno de masas viral a golpe de polémica. El gran talento de esta cantautora manchega ha sido suficiente para colocarle en lo más alto de las listas más prestigiosas y es que sus letras acarician el alma de aquellos que las escuchan y las ven, pues uno de sus puntos fuertes es que, con la ayuda de una intérprete de signos, Beatriz, también lleva los mensajes encerrados en sus canciones a las personas sordas. Una seña de identidad que le ha abierto muchas puertas y que han acrecentado el interés por conocer más sobre ella y descubrir realmente quién es Rozalén más allá de los escenarios.

Rozalén tiene una biografía, cuanto menos, peculiar y es que viene de una familia atípica en los terrenos del espectáculo. Su nombre real es María de los Ángeles Rozalén Ortuño y vino al mundo el 12 de junio en Albacete, fruto del matrimonio entre Cristóbal y Angelita. Su padre era sacerdote, pero está secularizado después de caer en la tentación de enamorarse y dejar el servicio a la Iglesia. Cristóbal goza de una buena fama en Castilla La Mancha desde la época en la que gobernaba José Bono, del que dicen que era su mano derecha y un buen confidente. Su padre no era un cura al uso, pero aún así tenía muy claro que el camino de su hija no debía ir por el difícil mundo del espectáculo, porque deseaba ahorrarle a su hija el sufrimiento del fracaso profesional. Algo que Rozalén no ha probado tras el éxito que están cosechando sus grandes temas.

Por su parte, su madre, Angelita, sí que apoyó a su hija a luchar por su sueño de triunfar en la música y hacer que sus mensajes calen hondo en el público. Ella en sus años mozos también era artista de la canción en su región, conocida como Angelita de Letur, su pueblo natal. De ella aprendió a amar las coplas, al igual que de su abuelo materno, quien de niña ya le cantaba, ayudándole a atesorar su pasión por la música. Desde niña aprendió a tocar la bandurria y ya con 14 años comenzó a escribir sus primeras canciones. Pese a ello, Rozalén no quiso perder el tiempo y aprovechó sus años de juventud para estudiar Psicología en la Universidad de Albacete y se especializó en Musicoterapia aplicada a enfermos de Parkinson, hasta que en 2012 su presencia en los escenarios comenzó a ser cada vez más habitual hasta el boom que experimentó un año después con el lanzamiento de sus primeros temas y conquistando al público.

Rozalén, una joven maltratada por su novio

Rozalén ha mostrado una pasión similar por la música como por la escritura, aunque más popular es por las canciones que compone. Pero tanto le gusta plasmar en letras lo que siente que en 2018 publicó un libro, ‘Cerrando puntos suspensivos’, en el que narraba los capítulos más significativos de su vida, incluido los más aterradores protagonizados por un novio que no la quería bien y el que terminó por someterla a maltrato continuado. Las confesiones de Rozalén están empañadas por recuerdos dolorosos por cómo su pareja la maltrataba tanto física como psicológicamente. La cantante asegura que su novio la forzaba continuamente: “Llegué a sentirme muy enferma”, asegura la artista, que también ha plasmado esos sentimientos en canciones como ‘Tu boca’, ‘Vivir’ o ‘Quién me ha visto”, que tanto ha conquistado al público y de las que tantas personas se han sentido identificadas.

Vídeo: YouTube

Por fortuna lo malo no dura por siempre y Rozalén supo salir de una relación tóxica que nunca podría haber llegado a buen puerto. Ahora mide a quien le da amor y a quién le deja entrar en su corazón bajo la promesa de no volver a rompérselo. Y así es como entró en su vida un periodista amigo con el que ha encontrado de nuevo la esperanza puesta en el amor. Un hombre que ha sabido hacerla feliz que, por cierto, Rozalén prefiere mantener oculto, pues no duda en hablar de él pero sin desvelar su identidad en ningún momento: “Menos mal que pude sacar a esa persona de mi vida y ahora disfruto de un amor sano”, confiesa la cantante, que prefiere no desvelar la identidad tras la que se encuentra el que es ahora el amor de su vida, el hombre que le ha hecho confiar de nuevo en la unión y la pareja, con el que quiere demostrar que hay esperanzas siempre para las mujeres que sufren maltrato como el que ella superó.