El Palacio de Deportes José María Martín Carpena de Málaga abría sus puertas para albergar la XXXIV edición de los Premios Goya. Un año más, la alfombra roja fue un desfile del mejor glamour. Los protagonistas de la noche, listos para vivir de cerca la gran fiesta del cine español, derrocharon simpatía y ganas de disfrutar de una velada mágica. Una jornada en la que se mezclaron los nervios propios de los principiantes en esta ceremonia con la veteranía de los actores más consagrados.

La alfombra roja de los Premios Goya nos causa dolor y gloria a partes iguales

«Queremos que brilles con más fuerza»

Este año, el nombre de Pepa Flores estaba en boca de todos. La célebre Marisol, galardonada con el Goya de Honor, y retirada del mundo de la interpretación en el año 1985, no subirá al escenario para recoger el galardón, en su lugar lo harán sus hijas Celia Flores y María Esteve, tal y como confirmaban vía redes sociales.

«Respetamos tu paz, y nos engrandece tu firmeza, aún más admiramos tus valores
queremos que brilles con más fuerza pero en el lugar de calma que has elegido. Por eso, Pepita, es un honor para mi hermana María Esteve y para mí ir a recoger en tu nombre el GOYA De HONOR que con tanto cariño y verdad entrega la academia. Con todo nuestro respeto y amor, siempre …», publicaba Celia Flores.