Terelu Campos pidió hace unos días que no se publicaran imágenes que su hija compartía en las redes sociales, ni siquiera pixelándolas, muy en la línea de Belén Esteban, en defensa de la privacidad de su hija. ¿Lo conseguirá?

Alejandra Rubio aún no ha alcanzado la mayoría de edad, pero al pertenecer a una saga tan popular su figura despierta una gran curiosidad.

Entiendo la inquietud de Terelu Campos porque vivimos en un mundo en el que las redes sociales, mal utilizadas, pueden ser un peligro. A veces los medios podemos ser altavoces de situaciones que distorsionadas pueden ser dañinas y como periodista soy responsable, aunque es posible que no siempre acierte. Errores cometemos todos, aunque este artículo no es un pretexto para pedir disculpas sino una declaración de intenciones. Aviso.

No es un problema lo que se comparte en las redes sociales, en las que hay impunidad para insultar o hacer comentarios dañinos (acordaos el día en el que Andrea Janeiro alcanzó la mayoría de edad), sino del ojo que mira y cómo lo interpreta.

Soy poco dado a escandalizarme y en la adolescencia todos hemos hecho cosas que ahora mismo nos darían si no rubor al menos reparo. Como cantaba Mónica Naranjo, el ansia de la juventud. Así que por aquí no veréis lo que Alejandra Rubio pueda compartir en Instastories (tengo que confesar que no la sigo, más que nada porque estoy en otro target de edad muy alejado y porque nada de lo que haga me parece noticiable).

Como recalca su madre, Alejandra Rubio sigue siendo menor de edad y entiendo su petición, porque, después de todo, los hijos no tienen por qué cargar con las consecuencias de la vida de sus padres, aunque a veces es inevitable. O en todo caso, tienen todo el derecho de beneficiarse de las acciones de sus progenitores, pero no pueden cargar con sus culpas. Y tampoco estoy señalando a nadie, estoy hablando en abstracto.

Terelu Campos está muy orgullosa de su hija, con quien la vemos compartiendo la Semana Santa de Málaga.

Terelu Campos ha contado casi todos los capítulos de su vida, hasta los más tremebundos, pero eso no significa que los medios no debamos ser responsables a la hora de abordar el tratamiento informativo sobre su hija. La colaboradora televisiva es susceptible de críticas, feroces, si así lo consideramos (siempre ha sabido defenderse muy bien), pero Alejandra Rubio es otra cuestión…

Hay lectoras que cuando hemos hablado sobre Alejandra Rubio en este medio le han reprochado a Terelu que en  haya posado ocasionalmente con ella en alguna publicación. Es un argumento fácil y manido, pero fallido, porque son los padres de los menores quienes deciden el qué, el cómo y el cuando. No nosotros, los medios, ni el público, que es soberano para opinar, pero no para sentar cátedra.